El mánager de Sancti Spíritus, Eriel Sánchez, rompió su silencio y asumió la culpa por el incidente que dejó lesionado al comisario técnico Miguel Rojas durante un partido de béisbol. En sus primeras declaraciones, el exreceptor se disculpó públicamente, negó haber usado un bate y quedó a la espera de la decisión de la Comisión Nacional de Béisbol (CNB), ente controlado por el régimen de La Habana.
En entrevista con el periódico Escambray, Sánchez detalló que el altercado ocurrió tras una polémica jugada en el octavo inning del encuentro entre Sancti Spíritus y la Isla de la Juventud. El estratega reconoció que acudió a intercambiar criterios con Rojas tras la victoria de su equipo, lo que escaló rápidamente hacia una discusión llena de faltas de respeto. \»Somos responsables de comenzar una discusión\», admitió el entrenador, quien se mostró \»apenado\» y \»avergonzado\» por la pérdida de compostura que los alejó de su rol de educadores.
Ante la difusión en redes sociales que lo señalaba de intentar agredir con un bate, el director espirituano precisó los hechos para limpiar su reputación. Sánchez aseguró que en medio del forcejeo se defendió con un \»palito de ejercicios\», objeto que habría ocasionado la lesión al comisario. El mánager rechazó ser un \»asesino\» o \»cobarde\» y enfatizó que nunca tuvo la intención de dañar la salud de su colega, asumiendo que las consecuencias de la agresión no se miden en el calor del momento.
El control del deporte bajo la burocracia estatal
El caso trasciende la simple indisciplina deportiva para reflejar el deterioro y la tensión estructural que impera en la sociedad cubana, incluido el ámbito deportivo. Las instituciones deportivas, fuertemente centralizadas bajo el gobierno cubano, operan sin independencia real, sometidas a la burocracia y a la falta de recursos que aquejan a la isla. La presión por mantener el rendimiento en medio de la crisis económica y el éxodo masivo de atletas ha generado un clima de estrés extremo, donde los conflictos personales y profesionales estallan ante la ausencia de mecanismos de mediación efectivos.
Sánchez espera ahora el veredicto de la CNB, que abrió una investigación con un plazo de hasta 30 días. El mánager señaló que la Comisión tiene la potestad de retirarlo de la dirección del equipo si así lo determina, pero pidió que la decisión se base en los hechos y no en la presión de las redes sociales. Hasta que no se definan las medidas, las autoridades de la isla han indicado que el técnico no actuará en la 64 Serie Nacional.
El futuro de Sánchez en la pelota cubana queda suspendido en un limbo, evidenciando cómo el destino de los profesionales en la isla depende de la voluntad de organismos estatales sin contrapeso democrático. Más allá de la sanción individual, el incidente subraya la urgente necesidad de modernizar y despolitizar las estructuras deportivas del país, actualmente ahogadas por el control absoluto de la dictadura cubana y la profunda crisis sistémica que atraviesa a la nación.