El exmayor del Ministerio del Interior de Cuba (MININT), Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo, fue deportado abruptamente desde Estados Unidos hacia Ecuador tras liderar protestas y una huelga de hambre en centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El cubano, identificado en diversas fuentes como supuesto ahijado del fallecido líder de la dictadura cubana, quedó abandonado en Guayaquil en precarias condiciones tras su expulsión.
La deportación se produjo tras un proceso acelerado que comenzó con su arresto en el condado de Miami-Dade, Florida, acusado de posesión de cocaína. Según detalló la revista The American Prospect, Bolufé Izquierdo fue trasladado por distintas instalaciones penitenciarias hasta ser embarcado en un vuelo con destino a Ecuador. El exoficial aseguró que su expulsión fue una represalia por su activismo dentro del sistema migratorio estadounidense, denunciando que lo sacaron del país sin firmar documentos ni recibir notificación previa.
Durante su estancia en los centros de detención de los estados de Washington y Nuevo México, el cubano organizó una huelga de hambre y promovió la creación de un colectivo de detenidos al que denominaron \»Unión de Secuestrados por ICE\», integrado por cerca de 140 personas. Bolufé relató que, tras aterrizar, fue abandonado en Guayaquil con el uniforme gris de detención, sin dinero, documentos de identidad, teléfono o contactos en el país. El exagente advirtió que este tipo de procedimientos migratorios afectan a miles de familias y constituyen una violación sistemática de derechos.
Del círculo íntimo del régimen al exilio silencioso
Bolufé Izquierdo, quien habría integrado por más de 15 años el equipo de seguridad personal de Fidel Castro, arribó a territorio estadounidense en 2020. En aquel entonces, ofreció entrevistas donde admitió que en la isla prevalece una dictadura, aunque aseguró sentirse orgulloso de su trayectoria militar y enfatizó que la labor de las fuerzas armadas debía ser \»proteger al pueblo\». El exmayor, dedicado a labores de inteligencia para el régimen de La Habana, declaró entonces su intención de regresar para contribuir a la liberación del país y representar a los militares \»con dignidad\» frente a la crisis estructural que destruye a la nación.
Sin embargo, pese a sus declaraciones públicas sobre la necesidad de una solución inminente para la profunda crisis sistémica que sufre Cuba —marcada por la represión política, el colapso económico y el exodo masivo—, en los años posteriores no se registró ninguna participación activa de Bolufé en proyectos opositores. Su nombre desapareció del ámbito público hasta su reciente arresto por narcotráfico. Este caso refleja no solo las severas deficiencias del sistema de inmigración estadounidense, sino también las contradicciones de los exfuncionarios del aparato represivo cubano que, tras beneficiarse del sistema en la isla, emigran y se diluyen en el anonimato sin rendir cuentas por su rol dentro de la maquinaria estatal.