Miércoles, 22 de julio de 2026
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Extorsión policial en La Habana: Agentes chantajean a jóvenes en el mercado informal de divisas

Un agente de la policía cubana extorsionó a una pareja de jóvenes en La Habana tras sorprenderlos vendiendo un teléfono móvil por euros en la intersección de Prado y Neptuno, conocida popularmente como la \»nueva Wall Street\». El oficial amenazó a los muchachos con encarcelarlos por tráfico de divisas y logró un soborno de 10.000 pesos a cambio de su libertad, evidenciando la corrupción institucionalizada y la represión en el sector informal.

El incidente comenzó cuando un joven residente en la capital decidió vender su teléfono celular para conseguir algo de dinero y poder llevar a su novia a pasear. Acudió a la céntrica esquina habanera, un punto de encuentro habitual para transacciones de moneda libremente convertible, donde rápidamente encontró un comprador. Sin embargo, la operación fue interrumpida por un policía que, según el testimonio, acechaba la zona a la espera de atrapar a ciudadanos desesperados por la crisis.

El oficial obligó a la pareja a subir al carro patrullero y los amenazó con llevarlos a la estación de Zapata, describiendo con malicia los horrores de la vida carcelaria y advirtiéndoles que enfrentarían largas condenas por tráfico de divisas. Ante el llanto y el terror de los jóvenes, el agente propuso un acuerdo ilícito. Finalmente, el muchacho accedió a pagar 10.000 pesos para comprar su libertad y la de su novia antes de que la patrulla llegara a la estación policial de Zanja.

Represión y supervivencia en medio del colapso económico

Este caso no es un hecho aislado, sino un reflejo del colapso sistémico que atraviesa la isla. La hiperinflación, el desabastecimiento y la pérdida del poder adquisitivo han empujado a miles de cubanos al mercado informal para procurar divisas que les permitan sobrevivir. El régimen de La Habana ha criminalizado estas prácticas mediante estrictas normativas, creando un caldo de cultivo ideal para la corrupción policial. Los propios agentes encargados de velar por el orden aprovechan la desesperación ciudadana para enriquecerse mediante la extorsión, sabiendo que las víctimas no denunciarán por miedo a las represalias.

La pareja quedó sin el teléfono, sin el dinero del supuesto comprador y sin los 10.000 pesos entregados al corrupto agente. El temor a un sistema judicial carente de garantías y controlado por el gobierno cubano garantiza que la impunidad de estos actos continúe. Mientras la dictadura mantenga su política de ahogamiento económico y control social, la ciudadanía seguirá atrapada entre la necesidad imperiosa de sobrevivir y el abuso constante de las fuerzas del orden.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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