Un ciudadano cubano con residencia permanente en Estados Unidos fue víctima de robo y extorsión durante su visita a la isla, cuando delincuentes sustrajeron su tarjeta de residencia y exigieron 4.000 dólares por su devolución. Ante el chantaje, el afectado ignoró la demanda y acudió a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, donde obtuvo la asistencia necesaria para retornar al país norteamericano sin contratiempos.
Leonardo Peña de la Cruz relató que el robo ocurrió mientras viajaba por carretera hacia su natal Guantánamo. Tras detenerse para comer tras un trayecto de más de diez horas, los criminales rompieron el vidrio de su vehículo y sustrajeron sus documentos. Poco después, una imagen de la \»green card\» fue publicada en un conocido grupo de Facebook de compraventa, acompañada de un número telefónico para negociar el rescate, fijado en una suma que el joven consideró descabellada.
En lugar de ceder ante la extorsión, Peña de la Cruz viajó desde Oriente hasta la capital para presentarse en la sede diplomática estadounidense. \»Me están ayudando y me han programado una cita. Todo se resuelve en la Embajada, no paguen un dólar\», aseguró el residente, quien subrayó que el personal consular le confirmó que podría retornar en un plazo máximo de una semana con los permisos correspondientes.
Inseguridad ciudadana y crisis económica en la isla
El incidente refleja el grave deterioro de la seguridad ciudadana en Cuba, un fenómeno directamente ligado a la profunda crisis económica que atraviesa el régimen de La Habana. La escasez crónica, la inflación galopante y la falta de oportunidades han propiciado un aumento exponencial de la delincuencia y los actos de desesperación social. Viajar por las carreteras de la isla se ha convertido en una experiencia de alto riesgo, donde los asaltos a vehículos son cada vez más frecuentes ante la nula respuesta de las autoridades policiales y la impunidad que impera en el país.
El abogado de inmigración Ismael Labrador, consultado sobre el caso, recomendó a los afectados denunciar los hechos ante la policía en Cuba y presentar las evidencias del chantaje difundidas en redes sociales. El jurista explicó que, con el reporte, el individuo puede viajar sin la residencia física y, al llegar a territorio estadounidense, solicitar un I-193 waiver para su ingreso, tramitando posteriormente el reemplazo del documento a un costo que no supera los 685 dólares.
Implicaciones para la diáspora que visita el país
Este tipo de extorsiones no solo evidencian el clima de inseguridad que padecen los cubanos, sino que también desincentivan el flujo de remesas y visitas de la diáspora, vitales para la supervivencia de la economía nacional. La incapacidad del gobierno cubano para garantizar la integridad física y patrimonial de quienes transitan por la isla obliga a los visitantes a extremar precauciones, mientras la dictadura mantiene su política de control social frente a una población que, ante el hambre y el abandono institucional, recurre cada vez más a la delincuencia para sobrevivir.