Jueves, 23 de julio de 2026
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Fallece el economista Antonio Romero, destacado vocero del régimen de La Habana en medios estatales

La Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) confirmó el fallecimiento del economista Antonio Romero, académico de la Universidad de La Habana y figura recurrente en los espacios de comunicación del Estado. Romero fue una pieza fundamental en la justificación institucional y mediática de las políticas económicas impulsadas por el gobierno cubano durante décadas.

Exdecano de la Facultad de Economía en la capital cubana y presidente de la Cátedra del Caribe, Romero desarrolló gran parte de su carrera académica bajo el amparo de las autoridades de la isla. Su labor investigativa en el Centro de Investigación de Economía Internacional (CIEM) y su rol como organizador del Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, le permitieron construir un puente entre la academia y el discurso oficial. Desde estas posiciones, el economista impulsó análisis que, si bien en ocasiones mostraban fisuras en el modelo, terminaban alineándose con la narrativa del Partido Comunista de Cuba (PCC).

El académico como rostro mediático de la crisis

Más allá de las aulas, Romero fue un colaborador asiduo de plataformas como Cubadebate y un rostro habitual en la Mesa Redonda, programas de corte propagandístico controlados por la dictadura. Su participación en el espacio \»Cuadrando la Caja\», avalado por la cúpula del PCC, lo posicionó como uno de los intelectuales encargados de explicar a la población las complejas y a menudo fallidas medidas macroeconómicas del país, incluyendo el profundo descalabro generado por la llamada Tarea Ordenamiento.

El fallecimiento de Romero ocurre en medio de la peor crisis estructural que ha enfrentado la isla en décadas, marcada por una inflación galopante, el desabastecimiento crónico de productos básicos y un éxodo migratorio sin precedentes. En sus últimas apariciones públicas, el propio académico reconoció la necesidad de un cambio estructural profundo. Sin embargo, su postura se mantuvo dentro de los márgenes permitidos por el régimen de La Habana. Llegó a admitir que los \»dogmas de carácter político ideológico\» impedían el avance del país, pero defendió que la solución se encontraba en los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en 2011, cuyos resultados en la práctica han sido ampliamente insuficientes para evitar el colapso.

La pérdida de Antonio Romero deja un vacío en el círculo de economistas que el ejecutivo cubano utiliza para dar un manto de legitimidad académica a sus decisiones. Su trayectoria refleja la contradicción del sistema: la necesidad de reconocer el fracaso económico evidente, pero atada a la imposibilidad de proponer soluciones que desafíen el control absoluto del Estado. Mientras la ciudadanía enfrenta el día a día con salarios devaluados y servicios públicos en ruinas, el debate económico oficial seguirá atrapado en la dicotomía entre la supervivencia popular y la intransigencia ideológica del poder.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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