Jueves, 23 de julio de 2026
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El régimen cubano alerta sobre un supuesto \»derrocamiento violento\» de Maduro por parte de EE.UU. mientras intensifica su alineación con el chavismo

El viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, acusó este sábado a Estados Unidos de preparar una \»agresión militar y terrorista\» contra Venezuela para derrocar a Nicolás Maduro, en una nueva ofensiva diplomática de La Habana que replica punto por punto la narrativa del chavismo y se produce en medio de una escalada de tensiones en el Caribe por la presencia de un grupo de combate naval estadounidense en la región.

A través de su cuenta en la red social X, Fernández de Cossío advirtió sobre lo que calificó como \»el peligro de agresión militar y terrorista contra Venezuela con el objetivo de derrocar con violencia al gobierno de esa nación hermana\», describiendo el escenario como \»un acto barbárico que costaría muertes, destrozo y sufrimiento\». El funcionario añadió que se trataría de \»un golpe de EE.UU. vs Nuestra América y su largo camino de independencia\», en un mensaje que reproduce sin matices la versión oficial de Caracas sobre una supuesta amenaza externa.

La declaración del vicecanciller llega apenas días después de que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla acusara al gobierno de Estados Unidos de \»fabricar pretextos\» para una eventual intervención militar en Venezuela. La respuesta de Washington no se hizo esperar: el secretario de estado, Marco Rubio, replicó con una imagen de un payaso, sin texto adicional, en un gesto que buscaba ridiculizar de forma frontal la credibilidad del ministro y, por extensión, del régimen de La Habana.

Escalada militar en el Caribe y presión sobre el Cartel de los Soles

Las declaraciones de los altos funcionarios cubanos se producen en un contexto de elevada tensión regional. Estados Unidos mantiene un despliegue naval encabezado por el portaaviones USS Gerald R. Ford, acompañado por buques de guerra, un submarino nuclear y aviones F-35, con el objetivo declarado de interrumpir rutas del narcotráfico que operan desde territorio venezolano. Caracas ha denunciado la operación como una \»amenaza directa\» y ha elevado su nivel de alerta militar, mientras que las autoridades de la isla insisten en que se trata de un pretexto \»imperial\» para justificar una escalada bélica.

Paralelamente, Washington ha intensificado su postura ante señalamientos contra el llamado Cartel de los Soles, una estructura vinculada a altos mandos militares venezolanos que podría ser designada como organización terrorista extranjera el próximo 24 de noviembre. Las sanciones sobre funcionarios y entidades venezolanas se mantienen como instrumento de presión para exigir un cambio democrático, algo que tanto el régimen cubano como el chavismo han calificado sistemáticamente de \»agresión unilateral\».

La alianza Cuba-Venezuela frente a la crisis interna

El respaldo incondicional de la dictadura cubana a Maduro no es casual. La alianza estratégica entre ambos regímenes se ha consolidado durante décadas mediante intercambios en materia de inteligencia, seguridad, energía y cooperación militar. Sin embargo, este alineamiento ocurre mientras Cuba atraviesa una de sus peores crisis estructurales: inflación galopante, desabastecimiento crónico de combustible y alimentos, colapso del sistema eléctrico y un éxodo migratorio sin precedentes que ha llevado a más de un millón de cubanos a abandonar la isla en los últimos años.

Analistas señalan que la ofensiva retórica del gobierno cubano contra Estados Unidos cumple una doble función: por un lado, reforzar la narrativa de \»asedio externo\» que históricamente ha utilizado el régimen para justificar el control interno y la represión de cualquier disidencia; por otro, blindar a su principal aliado regional en un momento en que la legitimidad de Maduro enfrenta cuestionamientos internacionales por el desconocimiento de los resultados electorales del pasado julio. La estrategia de La Habana consiste en externalizar la culpa de las crisis que afectan a ambos países, desviando la atención de la responsabilidad que tienen sus propios modelos autoritarios en el deterioro de las condiciones de vida de sus ciudadanos.

El incidente diplomático refleja además el deterioro de cualquier canal de comunicación entre Washington y La Habana, que se suma a la creciente impopularidad del régimen cubano dentro de la isla y a la presión internacional por la liberación de presos políticos tras las protestas del 11 de julio de 2021. Con cada nueva declaración, las autoridades cubanas parecen apostar por la confrontación retórica como mecanismo de cohesión ideológica, mientras la realidad económica y social de la isla continúa deteriorándose sin soluciones estructurales a la vista.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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