La región italiana de Molise anunció la contratación de especialistas cubanos para paliar la escasez de personal sanitario, replicando el cuestionado modelo implementado en Calabria. El acuerdo, defendido por las autoridades locales como una solución de emergencia, se produce en medio de fuertes denuncias de los propios médicos de la isla, quienes acusan al régimen de La Habana de retener la mayor parte de sus salarios y a Italia de actuar con complicidad ante esta práctica.
El presidente de Molise, Francesco Roberti, del partido Forza Italia, presentó la iniciativa como una medida viable para garantizar la atención médica en las zonas más inaccesibles del Alto Molise. El convenio, gestionado a través de la Embajada de Cuba, prevé la llegada de profesionales especializados en urgencias y emergencias. Con esta decisión, Molise se convierte en la tercera región italiana en recibir contingentes de la isla, después de Lombardía y Calabria, en un intento por cubrir vacantes mientras se forma nuevo personal local, un proceso que podría tardar hasta cinco años.
Sin embargo, la medida ha generado rechazo entre los profesionales cubanos que ya se encuentran en territorio europeo. Una doctora perteneciente a la misión médica en Calabria lamentó que el gobierno italiano ignore la situación de precariedad que viven, indicando que esta actitud implica que el país europeo avala que continúen siendo \»explotados\» mientras el dinero que perciben es enviado a Cuba. Investigaciones recientes han revelado que la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A. (CSMC), empresa estatal que controla el programa, retiene alrededor del 70 % del salario abonado por el Estado italiano. Mientras Roma transfiere cerca de 4.700 euros mensuales por cada galeno, los médicos apenas reciben entre 1.100 y 1.200 euros, lo que ha generado más de 20 millones de euros de beneficios para el ejecutivo cubano en los últimos dos años.
El negocio de la salud y el colapso del sistema en la isla
Para otro galeno consultado, la expansión del programa responde a un mecanismo de propaganda y política por parte de las autoridades de la isla, aunque dudó que el gobierno cubano cuente con suficiente personal para enviar debido al masivo éxodo migratorio de profesionales del sector. La crisis estructural de Cuba, marcada por la inflación, el desabastecimiento y la represión social, ha provocado la huida de miles de médicos, dejando al sistema sanitario nacional al borde del colapso. Ante esta realidad, el régimen de La Habana ha convertido la exportación de servicios médicos en una de sus principales fuentes de ingresos de divisas, comercializando con la mano de obra de sus profesionales en condiciones que vulneran los derechos laborales internacionales.
La decisión de Molise tampoco cuenta con el respaldo del sindicalismo italiano. Gianluca Giuliano, secretario nacional de la federación UGL Salute, calificó la medida como una solución temporal inaceptable que ignora las verdaderas causas de la crisis sanitaria. El dirigente sindical afirmó que importar personal de otros países no resuelve el problema de fondo y exigió otorgar dignidad, protección y proyección a los médicos locales, argumentando que sin estas condiciones no es posible garantizar el futuro del Sistema Sanitario Nacional.
La replicación de este modelo en otras regiones europeas plantea serias interrogantes sobre la corresponsabilidad de los gobiernos democráticos en el sostenimiento económico de la dictadura cubana. Mientras los médicos isleños continúen siendo despojados de la mayor parte de sus honorarios, la comunidad internacional se enfrenta al desafío ético de priorizar la cobertura sanitaria local frente al respaldo indirecto a un sistema que mercantiliza a sus ciudadanos y perpetúa la falta de libertades fundamentales en la isla.