El secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), Orlando Gutiérrez-Boronat, presentó en Miami nuevas pruebas que evidencian la implicación directa de la dictadura cubana en el reclutamiento de ciudadanos para combatir en las filas del ejército ruso, confirmando que el régimen de La Habana obtiene beneficios económicos por esta trata de personas.
Durante una conferencia de prensa, el líder opositor detalló los resultados de su reciente viaje a Ucrania, donde sostuvo encuentros con tres cubanos capturados mientras peleaban para Rusia: Ernesto Michel Pérez Arbeláez, Frank Darío Jarrosay Manfuga y Yusbel González Tuercos. Los prisioneros, bajo custodia de las autoridades ucranianas y tratados con respeto, lograron enviar un mensaje a sus familiares en la isla para confirmar que están vivos, aunque han sido testigos directos de los horrores infligidos por Moscú al pueblo ucraniano.
Gutiérrez-Boronat afirmó que existe \»evidencia sólida\» de que el reclutamiento es una operación supervisada por la inteligencia cubana, controlando el proceso desde la salida de los jóvenes de la isla hasta su llegada a territorio ruso. Estos hallazgos serán incluidos en un informe que se presentará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El opositor aseveró que el gobierno cubano recibe un pago por cada mercenario, a quienes se les promete un salario de unos 2.000 dólares, como parte de una colaboración militar que enriquece a la cúpula del poder en medio de la profunda crisis económica que sufre el país.
El costo humano de la crisis estructural cubana
El reclutamiento de mercenarios no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa del colapso sistémico de la isla. La desesperación provocada por la hiperinflación, el desabastecimiento crónico y la falta de oportunidades empuja a miles de cubanos a aceptar contratos letales como única vía de supervivencia. Datos proporcionados en recientes audiencias de seguridad nacional, con la participación de asesores del gobierno ucraniano, estiman que unos 20.000 cubanos podrían haber sido reclutados por Rusia. Las autoridades ucranianas han identificado a más de 1.000 de estos combatientes, confirmando que su esperanza de vida en el frente es de apenas 140 a 150 días tras firmar el contrato.
En el mismo evento, René Bolio, presidente de la Comisión Justicia Cuba, exigió a la comunidad internacional que investigue la responsabilidad penal de las autoridades de la isla, así como de los reclutadores civiles y actores internacionales involucrados en esta red de trata humana. Por su parte, Gutiérrez-Boronat celebró la reciente votación de Ucrania en la ONU contra la dictadura cubana y urgió a Europa a suspender el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación, el cual es explotado por el régimen para lavar su imagen. La evidencia presentada subraya que La Habana es un socio activo en la maquinaria bélica de Moscú, lo que debería traducirse en un mayor aislamiento diplomático y sanciones contra los responsables de este tráfico de personas.