Jueves, 23 de julio de 2026
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Lis Cuesta minimiza el impacto del huracán Melissa con un mensaje triunfalista mientras miles permanecen damnificados en Cuba

La esposa del gobernante cubano, Lis Cuesta, rompió su silencio en redes sociales más de una semana después del paso del huracán Melissa por el oriente de la isla. A través de un mensaje en la plataforma X, la funcionaria apeló a la \»voluntad del pueblo\» y el \»coraje\» para referirse a la tragedia, evadiendo cualquier mención a la responsabilidad institucional en la vulnerabilidad de las viviendas y la infraestructura nacional.

El mensaje de Cuesta Peraza, quien rechaza el título de primera dama pero ejerce un rol de prominencia pública dentro del régimen de La Habana, llega en un momento de profunda crisis humanitaria. El paso del ciclón por la región oriental dejó a miles de personas sin hogar y evidenció, una vez más, el colapso de los servicios públicos y la fragilidad de las edificaciones tras décadas de abandono estatal. En su publicación, la directora de Eventos del Ministerio de Cultura afirmó que \»Oriente volvió a demostrar lo que somos: amor, coraje y Revolución\», un discurso que contrasta con la realidad de los ciudadanos que enfrentan el desabastecimiento y la falta de recursos para reconstruir sus vidas.

Esta no es la primera vez que la figura de Cuesta Peraza genera cuestionamientos por su desconexión con la realidad nacional. En una extensa entrevista concedida anteriormente a medios oficialistas, la funcionaria proyectó una visión edulcorada del sistema cubano, elogiando instituciones como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y figuras del castrismo. En aquel espacio, se definió a sí misma como \»compañera\» de Miguel Díaz-Canel y aseguró que acompañarlo en la presidencia ha sido uno de los mayores retos de su vida, atribuyendo al mandatario una supuesta ética y nobleza, en medio de la aguda represión social y el colapso económico que atraviesa el país.

Desconexión del poder ante la crisis sistémica

La narrativa de la cúpula dirigente, personificada en las declaraciones de Cuesta, obvia sistemáticamente las causas estructurales de la vulnerabilidad ciudadana. Aunque reconoció que ejercer funciones directivas es un reto, su análisis se limitó a dificultades personales sin mencionar las restricciones institucionales y la pobreza que padecen millones de cubanas fuera de los círculos de poder. La dictadura cubana ha mantenido un relato donde los culpables de la crisis siempre son externos, ignorando el peso de la planificación centralizada, la corrupción y la falta de libertades que han provocado un éxodo migratorio sin precedentes y una inflación galopante.

La aparición de la esposa del mandatario tras una catástrofe natural reafirma la estrategia comunicacional del gobierno cubano de maquillar la ineficiencia estatal con retórica patriótica. Mientras las autoridades de la isla exigen resiliencia a una población sumida en la precariedad, la ausencia de políticas efectivas de reconstrucción y vivienda presagia un agravamiento de las condiciones de vida en las zonas afectadas. La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos continúan alertando sobre la urgente necesidad de un cambio de paradigma que coloque al bienestar ciudadano por encima de la supervivencia del aparato ideológico.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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