La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar se pronunció sobre las recientes protestas espontáneas en La Habana debido a los cortes de electricidad, señalando que la pérdida de miedo ciudadano anticipa el colapso de la dictadura cubana. Las manifestaciones y cacerolazos en barrios como El Cerro coinciden con declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que el régimen de La Habana vive sus últimos momentos.
Ante la segunda noche consecutiva de manifestaciones en las calles de la capital, Salazar compartió evidencia del descontento y la represión en el municipio de El Cerro. A través de sus redes sociales, la legisladora por el distrito 27 de Florida enfatizó que \»cuando el pueblo pierde el miedo, las dictaduras empiezan a caer\». Su mensaje se inscribe en una postura constante de denuncia contra la violencia estatal y los desmanes de la cúpula del Partido Comunista, de los cuales ha sido una de las críticas más férreas en el Congreso estadounidense.
La representante federal ha mantenido una línea firme respecto a la situación en la isla. A finales de febrero, calificó al sistema político como una \»dictadura brutal\» que lleva más de seis décadas torturando opositores, encarcelando pastores y reprimiendo a manifestantes pacíficos. En sus recientes publicaciones, Salazar acusó al régimen de La Habana de no gobernar, sino de someter y confiscar el futuro de los ciudadanos, señalando que décadas de comunismo solo han generado escasez, crisis energética y un éxodo imparable, mientras la élite gobernante permanece aislada del sufrimiento popular.
Crisis energética y presión internacional
El estallido social en barrios habaneros no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa del colapso estructural del sistema eléctrico nacional y la profunda crisis económica que asfixia a la población. Las autoridades de la isla enfrentan una creciente incapacidad para garantizar servicios básicos, lo que ha derivado en apagones prolongados, desabastecimiento alimentario y una inflación galopante. Esta coyuntura ha sido destacada por figuras políticas en el exterior para exigir un cambio de paradigma, argumentando que la máxima presión impulsada por la administración de Trump y figuras como el secretario Marco Rubio está reduciendo aceleradamente el margen de maniobra del ejecutivo cubano.
Las declaraciones de Salazar coinciden con recientes afirmaciones del presidente Donald Trump, quien indicó a la prensa en Washington que su gobierno mantiene conversaciones con La Habana e incluso sugirió la posibilidad de una \»toma amistosa\» de Cuba. Durante la cumbre \»Escudo de las Américas\», el mandatario estadounidense ratificó que el gobierno cubano atraviesa \»sus últimos momentos\», elevando la tensión diplomática en la región.
La confluencia de la indignación ciudadana en las calles y la presión diplomática desde Estados Unidos plantea un escenario de alta incertidumbre para el futuro de la isla. Si las protestas continúan escalando frente a la ineficacia gubernamental para resolver la crisis de los servicios públicos, la respuesta de la dictadura podría intensificar la represión, lo que obligaría a la comunidad internacional a definir acciones más contundentes frente a las violaciones de derechos humanos y el desplome definitivo de la estabilidad social en Cuba.