El portal oficialista Cubadebate publicó y mantuvo en circulación una noticia falsa sobre el supuesto fallecimiento del influencer venezolano Luis Manuel Rivas Velásquez en el centro de detención \»Alligator Alcatraz\», en Florida. Pese a que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) y los abogados del joven desmintieron el deceso horas después, el medio del régimen de La Habana omitió cualquier corrección, evidenciando su práctica de desinformación.
La nota original del medio cubano se basó en denuncias de familiares que reportaron la pérdida de contacto con Rivas Velásquez tras sufrir un desmayo en su celda. Sin embargo, la portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, confirmó a la cadena NBC6 que el joven fue trasladado a un hospital por precaución y se encuentra estable. Asimismo, la pareja y la hermana del migrante recibieron una llamada telefónica breve en la que él mismo confirmó que estaba con vida, desmintiendo rotundamente la publicación del medio insular.
Aunque el migrante sobrevivió, el caso destapó graves irregularidades en las instalaciones de detención estadounidenses. Un comunicado conjunto emitido por los bufetes McEntee Law Group y Leeb & Godshall-Bennett LLP denunció que Rivas Velásquez sufrió una crisis médica y estuvo incomunicado durante 48 horas tras colapsar. Los abogados señalaron que el joven solicitó asistencia médica en reiteradas ocasiones, pero los guardias del centro ignoraron su pedido. La abogada Emma Leeb calificó las condiciones del recinto como \»crímenes de proporciones góticas\» que requieren investigación penal.
Manipulación informativa como herramienta del Estado
El incidente no solo pone sobre la mesa las deficiencias y el hacinamiento en el sistema migratorio de Estados Unidos, sino que expone la naturaleza del aparato informativo controlado por la dictadura cubana. Ante la incapacidad de resolver la profunda crisis económica, el desabastecimiento y el éxodo migratorio sin precedentes en la isla, el régimen de La Habana recurre a la distracción y la desinformación internacional. La negativa de Cubadebate de rectificar o eliminar una información falsa de alto impacto, a pesar de las advertencias en sus propios espacios de comentarios, refleja la ausencia de rigor periodístico y la subordinación de sus redacciones a lineamientos políticos antes que a la verdad objetiva.
La persistencia en la difusión de noticias no verificadas por parte de los medios oficiales cubanos socava aún más la poca credibilidad internacional del ejecutivo cubano y evidencia su modelo de gestión mediática basado en el sensacionalismo ideológico. Mientras la comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos continúan monitoreando las condiciones en centros de detención como Alligator Alcatraz, las autoridades de la isla demuestran una vez más que la manipulación informativa sigue siendo una de sus principales estrategias de supervivencia política.