El reportero y activista Ángel Cuza Alfonso, recluido en el penal de máxima seguridad Combinado del Este, denunció que las autoridades de la isla han fabricado cargos en su contra por supuesta posesión de armas y explosivos, basándose únicamente en un casquillo de bala que portaba como amuleto religioso. En una comunicación telefónica y una misiva manuscrita desde la prisión, Cuza alertó sobre irregularidades procesales y advirtió que está dispuesto a iniciar una huelga de hambre, en medio del reclamo de organizaciones internacionales que califican su detención de arbitraria.
Desde el Edificio 1 del mencionado penal, Cuza sostuvo que en ningún momento hubo ocupación de armamento, sino de un único proyectil inerte de calibre 38 que llevaba en su posesión desde hace más de 17 años con fines religiosos. \»Conmigo cometieron varios fraudes\», afirmó el activista en alusión a manipulaciones en sus documentos de traslado y detención. La madre de su hija, Ana Castillo, corroboró que el objeto hallado en la billetera de Cuza era un viejo amuleto que ya había sido visto por la policía, y denunció el obstáculo de lograr representación legal debido a la naturaleza política del proceso.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), con sede en Madrid, ha emitido una declaración oficial calificando el procesamiento como una violación al principio de tipicidad del derecho penal cubano. La organización subrayó que la mera posesión de un objeto inerte, sin contexto de amenaza o uso, no puede ser criminalizada bajo una interpretación extensiva y arbitraria del Código Penal. Para el OCDH, esta acción de la dictadura cubana es una medida orientada explícitamente a intimidar y neutralizar el activismo pacífico de Cuza.
Hostigamiento sistemático y represión institucionalizada
El encarcelamiento de Cuza no es un hecho aislado, sino que se enmarca en el historial de hostigamiento sistemático que ha enfrentado por parte del régimen de La Habana. En 2021 cumplió ocho meses de prisión por participar en una protesta pacífica en la calle Obispo en apoyo al Movimiento San Isidro, y en noviembre de 2023 fue condenado a un año y seis meses por \»desorden público\», siendo liberado en mayo del presente año. Este patrón refleja la instrumentalización política del sistema penal para criminalizar el disenso y ahogar el ya reducido espacio cívico en la isla.
Actualmente, el activista permanece en régimen de prisión provisional en una celda de máxima seguridad, sin que el ejecutivo cubano haya anunciado formalmente una fecha para su juicio. En una carta dirigida a sus \»hermanos y hermanas de lucha\», Cuza reafirmó su determinación de continuar su labor política desde la cárcel y pidió no ser abandonado a su suerte. \»Estoy dispuesto hasta a dejar de ingerir alimentos\», advirtió el activista, dejando claro que no claudicará en la exigencia de libertad para los presos políticos, en un escenario que demanda una firme vigilancia por parte de la comunidad internacional ante el riesgo inminente a su integridad física.