Al menos seis niños permanecen desde hace varias semanas durmiendo en los jardines del hotel Muthu, situado en el municipio capitalino de Playa, evidenciando el colapso del sistema de protección social en Cuba. La denuncia, expuesta por la periodista independiente Yadira Albet, revela la indiferencia de las autoridades de la isla ante el creciente fenómeno de la mendicidad infantil.
Según testimonios recopilados en redes sociales y corroborados por residentes de la zona, los menores deambulan por el área de 1ra y 70, donde pernoctan a la intemperie. Las publicaciones indican que los niños, provenientes de barrios marginales de Marianao, son en muchos casos hijos de madres privadas de libertad o de padres que han emigrado, quedando al cuidado de abuelos que carecen de los recursos para su manutención. A pesar de las reiteradas alertas de la población a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y a diputados locales, la respuesta institucional ha sido nula.
La situación, visible en una zona turística y comercial concurrida de la capital, pone de manifiesto la inoperancia del gobierno cubano en materia de asistencia social. Testigos presenciales han señalado que el grupo de niños transitaba previamente por el Centro de Negocios antes de instalarse en los alrededores del hotel, un espacio vigilado por custodios y cámaras de seguridad, lo que hace insostenible la ignorancia oficial sobre el caso. Hasta el momento, ninguna institución estatal ha emitido un pronunciamiento ni ha adoptado medidas para reubicar a los menores en centros de amparo filial.
El rostro de la crisis estructural
El abandono de estos menores no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa de la profunda crisis económica que atraviesa la isla. Mientras el régimen de La Habana continúa promoviendo una narrativa de supuestos logros sociales, los datos de organismos independientes e internacionales desmienten tal afirmación. La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) reportó una inflación interanual del 24,88% en 2024, agravada por una escasez crónica de alimentos y salarios que apenas superan los 7.000 pesos mensuales, insuficientes para cubrir la canasta básica.
Organizaciones como UNICEF alertan que el 9% de los niños en Cuba sufre pobreza alimentaria, mientras el Observatorio Cubano de Derechos Humanos estima que el 89% de la población vive en pobreza extrema. La indolencia de la dictadura cubana frente a la mendicidad infantil expone a cientos de menores a abusos y explotación, perpetuando un ciclo de pobreza generacional. El silencio oficial ante niños durmiendo en la calle no solo representa una violación de los derechos de la infancia, sino que evidencia el fracaso absoluto del modelo político y social impuesto en el país, cuyas consecuencias recaen de forma más violenta sobre los sectores más vulnerables.