Jueves, 23 de julio de 2026
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Derechos humanos

Exprisioneros políticos denuncian que las cárceles en Cuba operan como \»centros de exterminio\»

Los activistas Luis Robles Elizástigui y José Daniel Ferrer, recientemente forzados al exilio, expusieron en Madrid las graves violaciones a los derechos humanos, torturas y tratos crueles que sufren los reclusos en las prisiones de la isla, responsabilizando directamente a la dictadura cubana de estas prácticas.

Durante una rueda de prensa, Robles Elizástigui, conocido por manifestarse pacíficamente en las calles de La Habana exigiendo libertades y la liberación de presos políticos, relató las vejaciones sufridas durante sus cuatro años y medio de reclusión. El activista detalló que fue sometido a celdas de castigo arbitrarias, aislamiento prolongado, privación de alimentos y negación de atención médica. \»Las prisiones en Cuba hoy en día son un centro de exterminio\», aseveró Robles, subrayando que la tortura se ha normalizado bajo el silencio impuesto por el régimen de La Habana.

Una maquinaria diseñada para el terror

Conectado de forma remota desde Miami, el líder opositor José Daniel Ferrer corroboró estas denuncias y describió los métodos de castigo y humillaciones a los que fue sometido en la prisión santiaguera de Mar Verde. El líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) afirmó que la maquinaria represiva es el único aparato estatal que funciona de manera eficiente en la isla, con el objetivo de generar terror y parálisis entre la población. Ferrer confirmó que las torturas y golpes sufridos en su último período de reclusión fueron diseñados específicamente para quebrarlo, una práctica sistemática de la dictadura cubana contra quienes osan disentir.

Estas revelaciones no constituyen hechos aislados, sino que se enmarcan en el colapso estructural del sistema carcelario y la agudización de la represión política en la isla. Mientras la crisis económica, la inflación galopante y el desabastecimiento empujan a cientos de miles de cubanos al éxodo migratorio, las autoridades de la isla han endurecido el cerco contra la sociedad civil. El encarcelamiento de cientos de manifestantes tras el estallido social del 11 de julio de 2021 evidenció una estrategia punitiva del ejecutivo cubano para criminalizar la protesta pública y mantener el control social a través del miedo y la privación de libertad.

Las denuncias expuestas por Robles y Ferrer frente a la prensa internacional reavivan el debate sobre la urgencia de monitorear la crisis de derechos humanos en Cuba. Ambos activistas, desde el exilio, reafirmaron su compromiso de continuar la lucha por la democratización del país, advirtiendo que el silencio de la ciudadanía solo fortalece al régimen. El futuro político de la nación dependerá en gran medida de la capacidad de la oposición para articular una respuesta frente a un aparato estatal que prioriza la aniquilación de la disidencia sobre el bienestar y la libertad de su pueblo.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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