El titular del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), José Ángel Portal Miranda, utilizó sus redes sociales para felicitar a los trabajadores farmacéuticos en su día, en un acto que evidencia la profunda desconexión del gobierno cubano ante la grave escasez de medicamentos y la peor crisis epidemiológica que atraviesa la isla desde la pandemia de COVID-19.
A través de la plataforma X, el funcionario reconoció los \»desafíos cotidianos\» del sector, agradeciendo el compromiso de los trabajadores para sostener el Sistema Nacional de Salud. Sin embargo, este discurso oficial contrasta dramáticamente con la realidad que viven los cubanos, quienes se ven obligados a adquirir medicamentos en el mercado negro o a través de canales no regulados para poder tratarse, asumiendo graves riesgos sanitarios por la falta de certificación ante el vacío en las farmacias estatales.
La crisis de desabastecimiento es un problema estructural que las propias autoridades de la isla han tenido que admitir. Durante 2024, el MINSAP reconoció que más del 70 % del cuadro básico de medicamentos se encontraba en falta. De los 651 productos que componen este listado —entre los que se incluyen fármacos de producción nacional y de importación—, apenas unos 300 estaban disponibles en la red de farmacias, lo que representa una cobertura inferior al 30 % de la demanda real de la población.
Crisis epidemiológica sin respuesta institucional
La falta de insumos médicos y tratamientos se agrava en el contexto de una severa emergencia sanitaria impulsada por la proliferación de arbovirosis como el dengue, el zika y el chikunguña. Ante la inexistencia de métodos de diagnóstico y fármacos, miles de ciudadanos se ven forzados al aislamiento en sus hogares sin certeza sobre el virus que los afecta, evidenciando el colapso del sistema público de salud que alguna vez fue presentado como un logro fundamental del régimen de La Habana.
La inacción y falta de recursos del ejecutivo cubano han convertido a la isla en el territorio de las Américas con mayor incidencia de chikunguña en lo que va de año. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el mes de octubre se reportaron un promedio de 700 casos diarios, con una tasa acumulada de 183,43 contagios por cada 100.000 habitantes. Entre el 11 de octubre y el 1 de noviembre se identificaron 15.590 casos, sumando 20.062 contagios en los primeros diez meses del año, concentrados principalmente en La Habana y Matanzas.
La celebración oficial en medio de esta emergencia refleja la insensibilidad de la dictadura cubana frente al sufrimiento de la población. Mientras las enfermedades transmitidas por vectores continúan en ascenso y el acceso a tratamientos básicos se vuelve un privilegio inalcanzable para muchos, la ciudadanía enfrenta un futuro de incertidumbre sanitaria. La incapacidad del Estado para garantizar el derecho a la salud y la censura sobre la magnitud real de la crisis subrayan la urgencia de un enfoque internacional que exija transparencia en la gestión epidemiológica y permita el libre flujo de ayuda humanitaria hacia los sectores más vulnerables de la isla.