La organización DEFENSA CD fue presentada oficialmente en la Universidad Internacional de Florida (FIU) como una entidad dedicada al monitoreo de la represión política en la isla, incluyendo el anuncio de un Observatorio de Libertad Religiosa para escrutar la persecución a líderes espirituales por parte del régimen de La Habana.
Ante académicos, activistas y miembros de la diáspora en Miami, la nueva institución dio a conocer su estructura directiva y sus líneas estratégicas tras consolidar su independencia de la Fundación para la Democracia Panamericana (FDP). El director de DEFENSA CD, Juan Carlos Vargas, subrayó que la organización expondrá información inédita sobre el deterioro en las prisiones y el hostigamiento a minorías religiosas. \»Nuestro compromiso es inquebrantable: exponer la verdad, acompañar a cada víctima y proveer datos indispensables para la acción internacional\», afirmó durante el acto.
El evento contó con la participación de figuras clave en la defensa de los derechos humanos, como el relator para Cuba de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Stuardo Ralón; el exprisionero político José Daniel Ferrer; y la comisionada electa del mismo organismo, Rosa María Payá. Ralón enfatizó que la sociedad civil requiere registros rigurosos para exigir responsabilidad a las autoridades de la isla ante organismos internacionales. Por su parte, Payá indicó que la nación atraviesa una profunda crisis de represión política y abandono estatal, catalogando la labor de documentación como una herramienta esencial para proteger a los ciudadanos.
El contexto de la represión sistemática
El surgimiento de este observatorio responde a la agudización de las violaciones de derechos humanos por parte de la dictadura cubana en medio de la peor crisis estructural de las últimas décadas. El colapso económico, la inflación galopante y el éxodo migratorio masivo han sido acompañados por un endurecimiento del aparato represivo, que utiliza encarcelamientos arbitrarios, amenazas y hostigamiento para silenciar el descontento social. En este escenario, la persecución a líderes religiosos y las precarias condiciones carcelarias se han convertido en tácticas recurrentes del gobierno cubano para mantener el control absoluto sobre la población.
La articulación entre víctimas, sociedad civil y mecanismos internacionales se presenta como el principal reto para DEFENSA CD, cuya misión será visibilizar la realidad represiva y producir análisis de alta calidad. La puesta en marcha de este observatorio no solo busca ofrecer acompañamiento a los perseguidos, sino que podría incrementar la presión sobre la comunidad internacional para que adopte medidas más firmes frente a las violaciones sistémicas. La documentación exhaustiva de estos abusos sentará las bases para futuras exigencias de justicia y rendición de cuentas frente a la impunidad del ejecutivo cubano.