Una declaración de la presentadora oficialista Arleen Rodríguez Derivet durante una entrevista con el expresidente ecuatoriano Rafael Correa ha desatado la indignación en redes sociales al intentar justificar los apagones en Cuba comparando la situación actual con la época de José Martí. El comentario, que circula viralmente, evidencia la desconexión del aparato propagandístico del régimen de La Habana frente al colapso energético que sufre la población.
El intercambio tuvo lugar en el programa \»Conversa con Correa\», emitido por RT en Español. Al abordar las quejas ciudadanas por la falta de electricidad, Rodríguez Derivet aseguró: \»Alguien me dijo: ‘el apagón es terrible’. Yo decía: mira, José Martí no conoció la luz eléctrica y era un genio, escribía como los dioses; ojalá yo escribiera una línea como Martí con la luz encendida\». La respuesta del exmandatario ecuatoriano fue de evidente sorpresa: \»Pero, Arleen, estamos en el siglo XXI\».
Además de la insensibilidad del mensaje, la afirmación resulta históricamente inexacta. José Martí residió en ciudades como Nueva York durante la expansión de la iluminación eléctrica y dejó constancia de ello en sus crónicas. En un texto publicado el 15 de agosto de 1883 en el periódico La Nación de Buenos Aires, el Apóstol describió la iluminación del puente de Brooklyn: \»¡Hermosa luz eléctrica! […] brillan sobre los sutiles cordeles de alambre las lámparas eléctricas\». Figuras de la cultura cubana, como el director de teatro Ulises Aquino y la presentadora Lartiza Camacho, han repudiado en redes sociales el uso manipulador de la figura de Martí para justificar la precariedad.
El colapso energético y la desconexión del poder
El comentario de la también conductora de la Mesa Redonda trasciende el error factual y refleja el intento de las autoridades de la isla por normalizar una crisis estructural. El sistema electroenergético nacional padece el resultado de décadas de desinversión, falta de mantenimiento y mala gestión por parte del gobierno cubano. Mientras la cúpula del poder intenta minimizar el problema, amplias zonas del país soportan cortes de electricidad que superan las diez horas diarias, lo que imposibilita la conservación de alimentos y medicamentos, afecta el bombeo de agua y expone a la población más vulnerable a temperaturas extremas.
La viralización de estas declaraciones ocurre en un momento de creciente tensión social debido al deterioro de los servicios básicos. La narrativa de la dictadura cubana, empeñada en justificar el ineficaz manejo de la infraestructura nacional con analogías anacrónicas, choca frontalmente con la realidad cotidiana. Esta desconexión no solo profundiza el rechazo ciudadano hacia los voceros oficiales, sino que evidencia la falta de soluciones reales de un régimen incapaz de garantizar el bienestar mínimo de su población en el siglo XXI.