Empresas estatales cubanas iniciaron pruebas para implementar conexión a internet en vagones de la ruta La Habana-Guantánamo, un anuncio que contrasta con el profundo deterioro del sistema ferroviario de la isla, el cual sufre de falta de mantenimiento, escasez de materiales y un colapso operativo generalizado.
El Grupo Empresarial de la Informática y las Comunicaciones (GEIC), a través de la estatal Solintel S.A, anunció la validación tecnológica para ofrecer servicio WiFi en los ferrocarriles. La prueba, llevada a cabo en el vagón 6407, contó con la colaboración de ETECSA y la Empresa Ferroviaria de Tecnología de la Comunicación, Señalización, Informática y Electricidad (COSIE). El proyecto, surgido de un fórum empresarial y ganador del concurso Innova 2024, tiene como objetivo mejorar la conectividad de los pasajeros y optimizar el control de emisiones radioeléctricas.
Sin embargo, este intento de modernización tecnológica oculta una realidad mucho más urgente: el colapso estructural del transporte ferroviario en Cuba. Durante una reciente intervención televisiva, Lisvany Fernández Rivero, director general en funciones de la Administración de Transporte Ferroviario, admitió que el 67% de las vías y el 40% de las obras de infraestructura del país requieren mantenimiento inmediato. El directivo detalló que la sostenibilidad del sistema exige una inversión anual de 900 millones de pesos, de los cuales 25 millones de dólares deben destinarse exclusivamente a la adquisición de materiales, insumos y piezas en divisas.
Caída estrepitosa en la producción de piezas y mantenimiento
Las cifras expuestas por las autoridades de la isla evidencian un retroceso sostenido en la capacidad operativa. Para mantener la red en condiciones óptimas, el sistema necesita entre 60.000 y 80.000 traviesas de hormigón anuales, pero en 2023 apenas se logró financiar la producción de 15.000. La tendencia histórica es alarmante: mientras en 2019 se fabricaron 61.600 traviesas de hormigón, la cifra se desplomó a 12.000 en 2022 y a apenas 7.200 en 2023. La producción de traviesas de madera sigue una trayectoria similar, pasando de 3.500 unidades en 2021 a unas 270 en 2022, con una leve recuperación a 1.200 en 2023, insuficiente para cubrir la demanda de reparación de puentes y vías férreas.
El déficit en la infraestructura ferroviaria es un reflejo directo de la profunda crisis económica que atraviesa el régimen de La Habana, caracterizada por la falta de divisas, el desabastecimiento crónico y la ineficiencia de las empresas estatales. Mientras el gobierno cubano promueve iniciativas de conectividad digital como supuestas soluciones a las carencias del país, los servicios públicos básicos y el transporte de carga siguen sufriendo un deterioro que paraliza la economía nacional. A futuro, los ciudadanos enfrentarán viajes más inseguros y lentos, con una red ferroviaria que prioriza anuncios cosméticos sobre la reparación urgente de sus cimientos estructurales.