Alfredo Ulecia Planche murió en la Prisión Provincial de Guantánamo tras ser sometido a inmovilización forzada durante 72 horas como castigo. La organización Cubalex responsabiliza a la dictadura cubana de este nuevo deceso en el penal, evidenciando una crisis penitenciaria sistemática marcada por la violencia y la negligencia médica.
El interno, identificado como Alfredo Ulecia Planche, cumplía una sanción de 25 años por un delito común y laboraba en la cocina del recinto. Según los testimonios recabados por la organización legal, el conflicto comenzó cuando otro recluso lo acusó de vender alimentos, lo que motivó al jefe de orden interior a destituirlo de su puesto. Como forma de protesta, Ulecia ingirió psicofármacos, lo que desencadenó una brutal respuesta institucional.
Como castigo, las autoridades penitenciarias lo sometieron a una \»fijación mecánica\», un método de tortura conocido en las cárceles como \»el potro\» o \»cama turca\», que consiste en inmovilizar al detenido con ataduras. Ulecia Planche permaneció durante tres días aislado en un cuarto insalubre del puesto médico, amarrado, sin acceso a alimentos y sin ninguna supervisión facultativa. Su fallecimiento solo fue constatado cuando otro interno notó que no respondía y dio la voz de alarma.
A la familia del recluso se le informó que la causa del deceso fue una sobredosis, aunque las circunstancias exactas del caso permanecen sin esclarecer. El cuerpo fue entregado a sus parientes de manera inmediata para su velatorio y sepelio, en un procedimiento acelerado que parece apuntar a la ocultación de responsabilidades. La dictadura cubana mantiene un hermetismo absoluto sobre los abusos y la violencia estatal al interior de sus centros de reclusión.
Una crisis penitenciaria sistémica
El caso de Ulecia Planche no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis estructural de derechos humanos impulsada por el régimen de La Habana. La organización Cubalex ha documentado al menos 32 fallecimientos de reclusos bajo custodia, atribuidos a la violencia, la negligencia y la deficiente atención médica. Un informe previo de la Iniciativa para la Investigación y la Incidencia detalló que, en el primer semestre del año, 24 personas murieron bajo custodia del Estado, ocho de ellas por la negación deliberada de asistencia sanitaria.
Las cárceles cubanas se caracterizan por el hacinamiento extremo, la falta de higiene y la escasez de necesidades básicas como agua potable y alimentación, lo que multiplica el riesgo de muertes evitables. La ausencia de investigaciones transparentes sobre estos hechos perpetúa la impunidad de las autoridades responsables y socava cualquier atisbo de confianza en el sistema de justicia. Ante la reiterada vulneración de la dignidad humana en los penales, la comunidad internacional mantiene su exigencia al gobierno cubano para que permita la entrada de observadores independientes que verifiquen las condiciones carcelarias y pongan fin a la represión institucional.