El reconocido humorista cubano Ulises Toirac rechazó la narrativa oficial que atribuye exclusivamente al embargo estadounidense la profunda crisis económica de la isla, exigiendo una transformación del modelo ante el riesgo de un colapso social inminente.
Desde sus redes sociales, el artista cuestionó de manera directa el inmovilismo del régimen de La Habana al justificar la falta de desarrollo en la sanción internacional. Toirac argumentó que aferrarse a esta justificación resulta insostenible para la nación, señalando que un proyecto político incapaz de progresar bajo estas condiciones no tiene viabilidad. \»Es simple. Hay que cambiar las reglas del juego o nos morimos de hambre\», sentenció el humorista, en respuesta a quienes defienden la postura oficialista frente a la crisis nacional.
Esta postura crítica se suma a sus recientes pronunciamientos frente al aumento desproporcionado de las tarifas de ETECSA, el monopolio estatal de las telecomunicaciones. El comediante denunció que la empresa opera como una extensión del Estado que comercializa la conectividad sin consultar a la ciudadanía, evidenciando la indefensión del cubano frente a decisiones que afectan su economía. En este escenario, el ejecutivo cubano continúa imponiendo medidas unilaterales que profundizan la inflación y el desabastecimiento estructural que sufre la población, marginando aún más a los ciudadanos de cualquier proceso de toma de decisiones.
Críticas a la represión y citatorio de las autoridades
Toirac también ha alzado su voz para respaldar a los estudiantes universitarios que se manifestaron en contra de las medidas gubernamentales, advirtiendo sobre el alto costo político que implicaría reprimir la disidencia académica. Sin embargo, su postura le ha costado nuevas fricciones con la dictadura cubana. El artista fue citado por las autoridades para un supuesto \»intercambio\», una práctica habitual de amedrentamiento contra figuras públicas que se desmarcan de la línea oficial. Previamente, en 2024, ya había sufrido la cancelación arbitraria de una de sus presentaciones en Cienfuegos, un acto de censura que él mismo calificó de brutalmente cobarde por parte del poder.
La trayectoria reciente de Ulises Toirac, figura histórica del humor en la isla con personajes emblemáticos como Juan Marchante, refleja la creciente insatisfacción ciudadana y la pérdida de miedo incluso en sectores que tradicionalmente coexistieron con el sistema. Su caso evidencia que la respuesta de la dictadura ante el cuestionamiento social sigue siendo la persecución y la advertencia, mientras la crisis económica, la falta de libertades y la represión empujan al país hacia un escenario de mayor tensión social y agotamiento institucional.