Jueves, 23 de julio de 2026
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Vecinos de Mayarí exigen respuestas tras 23 días sin electricidad ni agua potable por el abandono del régimen

Decenas de residentes de la comunidad de Seboruco, en el municipio Mayarí (Holguín), salieron a las calles para protestar tras permanecer 23 días sin servicios básicos a raíz del paso del huracán Melissa. La manifestación, motivada por la inacción de las autoridades y la desinformación oficial, logró la reposición parcial del servicio eléctrico, aunque la crisis hídrica persiste en la zona.

La protesta estalló cuando los habitantes de Seboruco, hartos de sobrevivir bebiendo agua contaminada de una presa y de los ríos, se congregaron golpeando calderos y haciendo sonar la campana de la bodega local. Los vecinos, entre los que se encuentran niños y ancianos enfermos, denunciaron el abandono institucional total desde el impacto del ciclón a finales de octubre. \»Llevamos 23 días sin electricidad, sin agua potable… Nadie ha venido a ver nada, ni a preocuparse por la situación\», relataron los manifestantes en videos difundidos por la prensa independiente.

La respuesta de las autoridades locales no se hizo esperar, pero estuvo marcada por la intolerancia y la censura características de la dictadura cubana. Durante una visita al lugar, funcionarios como el encargado de atención a la ciudadanía, Franklin, amenazaron a los pobladores por intentar documentar la reunión con sus teléfonos móviles, argumentando falsamente que grabar \»es contra la ley\». Esta actitud refleja la política habitual del régimen de La Habana de ocultar la magnitud de las crisis y silenciar el descontento social.

La indignación ciudadana alcanzó su punto máximo tras una publicación del periodista oficialista Emilio Rodríguez, quien aseguró que la electricidad ya había sido restablecida en la localidad. Aunque un pequeño segmento de cinco o seis viviendas sí había sido reconectado, la inmensa mayoría del poblado seguía a oscuras, lo que evidenció el uso de la propaganda para maquillar la ineficiencia del gobierno cubano. Fue solo tras la presión sostenida de los manifestantes, que mantuvieron una postura enérgica pero pacífica, que el ejecutivo cubano ordenó la reanudación del servicio eléctrico en la tarde de ese mismo día.

El colapso estructural detrás de la emergencia

El caso de Seboruco no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa del deterioro del sistema electroenergético y la ineficacia de la infraestructura estatal en toda la isla. El paso de fenómenos meteorológicos expone la fragilidad de los servicios públicos en Cuba, donde la falta de mantenimiento, la corrupción y la centralización burocrática impiden una respuesta ágil ante desastres naturales. A esto se suma la profunda crisis económica y el éxodo migratorio que ha mermado la fuerza laboral, dejando a las comunidades vulnerables a merced de la inoperancia de las autoridades de la isla.

A pesar de haber recuperado parcialmente la energía, los residentes de Seboruco continúan enfrentando un severo déficit de agua potable, ya que el suministro en esta zona elevada depende directamente de las bombas eléctricas. Esta protesta suma un nuevo capítulo a la creciente ola de movilizaciones ciudadanas en el interior del país, donde las comunidades comienzan a perder el miedo para exigir sus derechos mínimos. La persistencia de estas crisis augura un escenario de mayor inestabilidad social si el régimen de La Habana no adopta medidas estructurales que alivien el colapso generalizado que sufre la nación.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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