Jueves, 17 de septiembre de 2026
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Fallece a los 89 años el magnate azucarero Alfonso \»Alfy\» Fanjul, figura clave del exilio empresarial cubano

Fallece a los 89 años el magnate azucarero Alfonso \»Alfy\» Fanjul, figura clave del exilio empresarial cubano

El empresario cubanoamericano Alfonso “Alfy” Fanjul Jr., pilar en la consolidación del emporio Florida Crystals y uno de los mayores magnates del azúcar a nivel mundial, murió a los 89 años en Cleveland, Ohio, donde recibía atención médica. Su deceso marca el fin de una era para una de las familias más influyentes del exilio cubano, cuyos negocios fueron confiscados por el régimen de La Habana en los primeros años de la revolución y posteriormente reconstruidos desde cero en Estados Unidos y República Dominicana.

Nacido en La Habana en 1937, Fanjul era el primogénito de Alfonso Fanjul Sr. y Lillian Rosa Gómez-Mena. Su linaje provenía de la unión de dos familias históricamente ligadas a la producción azucarera en la isla, poseedoras de ingenios, destilerías de alcohol y vastas propiedades inmobiliarias. Sin embargo, la llegada de la dictadura al poder y la posterior implementación de las leyes de Reforma Agraria arrasaron con el patrimonio familiar. Ante la pérdida total de sus activos y la persecución política inherente al nuevo sistema autoritario, los Fanjul se vieron forzados a buscar asilo en Nueva York, sumándose a la diáspora de cubanos que huían del comunismo.

La resiliencia de la familia se manifestó rápidamente en el sur de Florida. En 1960, comenzaron a reconstruir su imperio desde las cenizas tras adquirir terrenos en Pahokee. Con una visión audaz, trasladaron desde Luisiana varias instalaciones azucareras desmanteladas, las cuales fueron transportadas en barcazas y ensambladas pieza por pieza para erigir el ingenio Osceola. Alfy Fanjul trabajó codo a codo con su padre en esta fase fundacional, participando activamente en la construcción del molino y la preparación de los terrenos para el cultivo de caña.

Ese proyecto inicial floreció hasta convertirse en Florida Crystals, una corporación integrada verticalmente que abarca desde el cultivo de caña y arroz hasta la operación de ingenios, refinerías, instalaciones de empaque y una planta de energía de biomasa. A través de su filial ASR Group, la empresa se autodefine como la mayor refinadora y comercializadora de azúcar de caña del mundo, controlando marcas icónicas en el mercado internacional como Domino, C&H, Florida Crystals, Redpath, Tate & Lyle, Lyle’s y Sidul.

Paralelamente, Fanjul lideró la expansión geográfica del conglomerado hacia República Dominicana. En 1984, junto a su hermano José “Pepe” Fanjul y otros empresarios como Ramón Menéndez y Carlos Morales Troncoso, se convirtió en accionista mayoritario de Central Romana Corporation. Bajo su tutela, el grupo diversificó sus operaciones, extendiéndose del azúcar al turismo, los bienes raíces, las zonas francas, los servicios portuarios y aeroportuarios, la ganadería y la industria alimentaria. Entre sus activos más destacados figuran el resort Casa de Campo, el Aeropuerto Internacional de La Romana y una terminal de cruceros.

La influencia de los hermanos Fanjul trascendió largamente los límites del sector agroindustrial, proyectándose en la política estadounidense. Alfy se erigió durante décadas como un prominente donante y recaudador de fondos para el Partido Demócrata, mientras que Pepe inclinó su respaldo hacia figuras del Partido Republicano, incluyendo una estrecha relación con Donald Trump, quien en mayo de 2026 lo presentó públicamente como un amigo de largo data. Esta estrategia bipartidista permitió a la familia defender férreamente el sistema federal de protección de la industria azucarera estadounidense y financiar organizaciones partidarias del mantenimiento de sanciones contra el gobierno cubano.

Además de sus actividades corporativas y políticas, la familia Fanjul mantuvo una extensa actividad filantrópica. A través de organizaciones como New Hope Charities, Alfy Fanjul canalizó recursos hacia servicios educativos, sanitarios y de asistencia para comunidades rurales de Palm Beach, consolidando un legado de responsabilidad social en su entorno de residencia.

El giro controversial: los viajes a La Habana

Pese a su histórico respaldo a las políticas de presión contra el régimen de La Habana, la figura de Alfy Fanjul se vio envuelta en una profunda controversia cuando se hicieron públicos sus viajes discretos a Cuba en abril de 2012 y febrero de 2013. Integrado en delegaciones organizadas por la Brookings Institution, Fanjul se reunió con altos funcionarios de la dictadura, incluyendo al canciller Bruno Rodríguez Parrilla, y visitó explotaciones agrícolas estatales y un ingenio azucarero en la isla.

En 2014, Fanjul hizo públicas sus gestiones y emitió declaraciones que generaron un terremoto político dentro del exilio: \»Si hay alguna manera de que la bandera de la familia pueda ser llevada de vuelta a Cuba, entonces estaré feliz de hacerlo\». Aunque condicionó cualquier inversión al cumplimiento de las normativas estadounidenses y a la existencia de garantías para la seguridad y rentabilidad del capital, omitió exigir un cambio de régimen o aperturas democráticas. Esta postura fue severamente criticada por influyentes legisladores cubanoamericanos como Marco Rubio, Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, quienes advirtieron que cualquier inyección de capital a la isla fortalecería económicamente a la dictadura sin repercutir en la sociedad civil ni en la oposición.

Cuestionamientos laborales en el conglomerado

La trayectoria corporativa de los Fanjul tampoco estuvo exenta de escrutinio internacional. En noviembre de 2022, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos ordenó detener las importaciones de azúcar provenientes de Central Romana en República Dominicana. La medida respondió a hallazgos de presuntos abusos laborales, incluyendo indicios de aislamiento, retención de salarios, condiciones abusivas de vida y trabajo, y jornadas excesivas. Aunque la compañía rechazó las acusaciones y la restricción quedó inactiva tras una modificación efectiva el 17 de marzo de 2025, el episodio evidenció los desafíos éticos en la cadena de suministro global.

Contexto: El colapso azucarero y la crisis estructural de Cuba

La intención de Fanjul de explorar negocios en la isla ocurría en un contexto de declive absoluto de la industria que su familia ayudó a forjar. La zafra azucarera en Cuba, que antes de 1959 superaba los millones de toneladas y posicionaba al país como líder mundial, ha colapsado bajo la gestión ineficiente del Estado. Las autoridades de la isla han cerrado la inmensa mayoría de los ingenios, incapaces de mantener la producción debido a la falta de insumos, el envejecimiento de la maquinaria y la desmotivación de los trabajadores sometidos a salarios miserables pagados en una moneda devaluada.

Este colapso azucarero es un síntoma de la crisis estructural que asfixia a la nación. La economía planificada y centralizada ha demostrado ser un fracaso rotundo, sumiendo a la población en una hiperinflación galopante, un desabastecimiento crónico de productos básicos y apagones constantes que paralizan la vida cotidiana. La represión social y la falta de libertades políticas han derivado en un éxodo migratorio masivo, vaciando al país de su fuerza laboral y de su juventud. En este escenario, el ejecutivo cubano busca desesperadamente atraer inversión extranjera que alivie su fracaso administrativo, ofreciendo garantías a capitales foráneos que sistemáticamente niega a sus propios ciudadanos.

El legado de un magnate y el futuro del exilio

Con la muerte de Alfonso \»Alfy\» Fanjul, desaparece una figura compleja y multifacética del panorama cubanoamericano. Su legado es dual: por un lado, representa la capacidad del exilio para prosperar y construir emporios globales tras haberlo perdido todo a manos del autoritarismo; por otro, ilustra las tensiones internas dentro de la diáspora respecto a cómo interactuar con una dictadura que mantiene secuestrada a la nación. En septiembre de 2024, Central Romana ya había designado como presidente a José Fanjul Jr., sobrino del fallecido, asegurando la continuidad corporativa.

Mientras el régimen de La Habana continúa debatiendo cómo sortear su propia ineficiencia sin ceder el monopolio del poder, la comunidad internacional y el exilio observan cómo las próximas generaciones de la familia Fanjul navegarán entre los negocios globales y la presión por un cambio democrático real en Cuba. El fallecimiento de Alfy Fanjul no solo cierra un capítulo en la historia del azúcar, sino que reabre el debate sobre el papel del capital cubanoamericano frente a la supervivencia del sistema totalitario en la isla.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

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