El gobierno cubano ha manifestado su interés en ampliar la adquisición de medicamentos, equipos médicos e insumos sanitarios fabricados en Irán, canalizando estas compras a través del sector privado de la isla. La intención fue expuesta durante un encuentro diplomático en Teherán, aunque hasta el momento no se han firmado contratos ni se han detallado los pormenores de las operaciones, en medio de una profunda crisis de desabastecimiento que mantiene al sistema de salud cubano al borde del colapso.
Según un reporte emitido por el Ministerio de Salud iraní y divulgado por la agencia estatal IRNA, la propuesta surgió durante una reunión entre el embajador cubano en Teherán y Mohammad Hossein Ayati, asistente especial del ministro de Salud y director general de Cooperación Internacional de Irán. Durante el encuentro, el diplomático de la isla aseguró que el sector privado cubano estaría dispuesto a colaborar con empresas iraníes para adquirir los suministros necesarios. Sin embargo, la información oficial carece de precisiones fundamentales: no se han revelado los nombres de las empresas participantes, los productos seleccionados, las cantidades, el valor de las operaciones, las fuentes de financiamiento ni los calendarios de entrega.
La ambigüedad sobre el \»sector privado\» al que hizo referencia el embajador plantea interrogantes sobre la real autonomía de estos actores económicos en Cuba. No quedó claro si la declaración se refiere a negocios privados ya autorizados por las autoridades de la isla, a proyectos que aún aguardan permisos burocráticos, o si se trata simplemente de intermediarios que operarían bajo el estricto control de las importadoras estatales. Esta falta de transparencia es una constante en la gestión económica del régimen de La Habana, donde la iniciativa privada avanza solo bajo la tutela y el arbitraje del Estado.
Apertura condicionada y control estatal
El acercamiento a Teherán se produce semanas después de que el ejecutivo cubano abriera, de manera restrictiva, ciertos servicios farmacéuticos a las formas de gestión no estatal. El Decreto 160/2026, publicado a finales de julio en la Gaceta Oficial, permite autorizar actividades farmacéuticas, ópticas y de rehabilitación, aunque mantiene los actos médicos y odontológicos bajo el monopolio del Sistema Nacional de Salud. Esta medida no ha creado un mercado farmacéutico independiente; los proyectos requieren el visto bueno del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), deben cumplir rigurosos controles sanitarios y, lo más limitante, deben canalizar sus compras internacionales a través de Medicuba o Farmacuba, dos entidades importadoras controladas por el Estado.
La implementación de esta apertura avanza a paso de tortuga. Cristina Lara Bastanzuri, directora nacional de Medicamentos y Tecnologías Médicas del MINSAP, informó a principios de septiembre que se evaluaban 36 proyectos para la administración de farmacias comunitarias. De estos, solo 14 contaban con el aval para continuar los trámites y tres estaban en proceso de constitución, sin que ninguna haya iniciado servicios oficialmente. No obstante, la realidad en las calles parece adelantarse a la burocracia. A mediados de agosto, el canal independiente Preval Official documentó la presunta primera farmacia privada en el municipio habanero de Regla, operada por Mayra Morales, quien admitió que el proyecto vendía al público mientras su expediente aún estaba en trámite y bajo análisis institucional.
Una crisis sanitaria de proporciones sistémicas
La búsqueda de proveedores en el mercado iraní es una respuesta desesperada a la escasez crónica de medicamentos que azota a la población. En junio, Mayda Mauri Pérez, presidenta de BioCubaFarma, reconoció la incapacidad del conglomerado estatal para entregar aproximadamente 300 de los 395 medicamentos comprometidos para el cuadro básico del país. La directiva estimó que se necesitan más de 250 millones de dólares para adquirir las materias primas de los medicamentos genéricos. Como es habitual en la narrativa oficial, las autoridades culparon de estas carencias a las sanciones de Estados Unidos, omitiendo la ineficiencia estructural, la falta de divisas por la caída de las exportaciones y la centralización ineficaz que caracteriza al modelo económico cubano.
El deterioro del sistema sanitario cubano contrasta dramáticamente con la propaganda oficial que durante décadas exhibió la salud como uno de los pilares de su legitimidad. Hoy, la falta de inversión, el envejecimiento de la planta física de los hospitales y la ausencia de incentivos para los profesionales médicos —muchos de los cuales han emigrado masivamente— han convertido la atención médica en un privilegio inalcanzable para gran parte de la población. La apertura a la importación privada, aunque sea bajo el control estatal, es un reconocimiento tácito por parte del gobierno cubano de su propia incapacidad para sostener la infraestructura social que sustentaba su discurso.
El colapso del sistema de salud es una de las facetas más visibles de la crisis multifactorial que atraviesa la isla. La falta de medicamentos básicos, desde analgésicos hasta antibióticos y tratamientos para enfermedades crónicas, obliga a los cubanos a recurrir al mercado negro, a depender de remesas de medicamentos enviadas desde el extranjero o a sufrir el agravamiento de sus condiciones de salud. Este desabastecimiento ocurre en paralelo a una inflación galopante, un éxodo migratorio sin precedentes que ha descapitalizado al país de su fuerza laboral y profesional, y un deterioro generalizado de los servicios públicos. La promesa de un sector privado que importe insumos se presenta como un parche a un sistema fracturado por décadas de mala gestión.
Cooperación histórica y nuevos nichos de negociación
Las conversaciones en Teherán también retomaron una relación científica que, según la parte iraní, se extiende por más de tres décadas entre el Instituto Pasteur de Irán y centros cubanos dedicados a la producción de vacunas, incluyendo proyectos conjuntos contra la hepatitis, la COVID-19 y el neumococo. El reporte iraní no especifica si las nuevas negociaciones abarcarán fármacos terminados, principios activos, materiales desechables o tecnología para la producción local, lo que deja un amplio margen de incertidumbre sobre el alcance real del intercambio comercial.
Las relaciones entre La Habana y Teherán se han fortalecido en los últimos años, basadas en una afinidad ideológica y un rechazo compartido hacia el sistema de sanciones impulsado por Washington. Sin embargo, la balanza comercial entre ambos países ha sido históricamente desigual y limitada. Cuba ha exportado principalmente servicios médicos y biotecnológicos, mientras que Irán ha ofrecido líneas de crédito y suministro de bienes, aunque con frecuentes retrasos en las entregas y complicaciones logísticas. La incursión del sector privado cubano como posible comprador añade una variable nueva a esta dinámica, aunque su viabilidad dependerá de la capacidad real de los empresarios de la isla para acceder a financiamiento en divisas en una economía asfixiada por la falta de liquidez.
En el ámbito de la cooperación bilateral, el embajador cubano expresó la disposición del gobierno de la isla para enviar especialistas a Irán con el fin de concluir proyectos conjuntos y colaborar en la reconstrucción de áreas del Instituto Pasteur iraní dañadas durante conflictos recientes. De manera recíproca, el funcionario iraní agradeció el suministro urgente de una vacuna contra la meningitis enviada por Cuba. Al igual que con las negociaciones comerciales, no se divulgaron detalles sobre los nombres de los productos, los fabricantes, las cantidades enviadas, los costos ni las condiciones regulatorias de estos intercambios.
Como resultado del encuentro, ambos gobiernos acordaron gestionar una fecha para la XIX Comisión Intergubernamental de Cooperación Económica Cuba-Irán y ultimar los borradores de los documentos a evaluar en ese foro. Los representantes de ambas naciones volvieron a señalar las sanciones estadounidenses como el argumento principal para estrechar sus lazos comerciales y políticos, consolidando un eje de cooperación entre dos países confrontados con Occidente.
Implicaciones para el futuro de la salud pública cubana
La tentativa de importar medicamentos desde Irán a través del sector privado refleja la encrucijada del régimen cubano: obligado a flexibilizar ciertos monopolios para paliar una crisis insostenible, pero reacio a perder el control total de la economía. Para la ciudadanía, la eventual llegada de insumos médicos iraníes podría ofrecer un alivio parcial a las farmacias vacías, siempre y cuando los precios no queden fuera del alcance de los salarios devaluados por la inflación. Mientras tanto, la comunidad internacional observa cómo La Habana diversifica sus alianzas geopolíticas en detrimento de las democracias occidentales, sin que ello se traduzca en una mejora sustancial de los derechos económicos y sociales de la población, quienes continúan siendo los principales rehenes de las decisiones arbitrarias de la dictadura cubana.