Un grupo de activistas cubanos en el exilio, liderados por la organización Cuban Freedom March, se concentraron frente a la embajada de Cuba en París para exigir la liberación inmediata de los más de 1.250 presos políticos en la isla y denunciar la constante represión ejercida por la dictadura cubana.
Durante la protesta, los participantes desplegaron imágenes y carteles con los rostros de detenidos emblemáticos, entre ellos el adolescente Jonathan Muir, el artista Luis Manuel Otero Alcántara y la activista Lizandra Góngora. Los manifestantes corearon consignas a favor de la libertad en Cuba, buscando visibilizar ante la opinión pública europea el drama de los encarcelados por motivos políticos tras las jornadas de protestas antigubernamentales de los últimos años.
La jornada estuvo marcada por momentos de hostilidad por parte del personal de la sede diplomática. Según relató Alián Collazo, director ejecutivo de Cuban Freedom March, desde el techo de la embajada lanzaron agua contra los activistas, mientras que a través del sistema de intercomunicación profirieron insultos contra los concentrados. \»Nuestra respuesta fue simple: ellos también necesitan estar del lado correcto de la historia\», afirmó Collazo ante la agresión del régimen de La Habana.
Represión diplomática y reacción ciudadana en Europa
La manifestación coincidió con las celebraciones masivas por la victoria del Paris Saint-Germain (PSG), lo que permitió que cientos de transeúntes se acercaran a la protesta, recibieran folletos y conocieran la situación de los derechos humanos en la isla. Ante la presión de las autoridades cubanas, la policía francesa acudió al lugar. Sin embargo, los agentes actuaron de manera profesional y, tras aproximadamente una hora de vigilancia, solicitaron a los activistas que desalojaran la zona, lo cual hicieron sin mayores contratiempos.
Esta acción en territorio francés se inscribe en una serie de movilizaciones impulsadas por el exilio para contrarrestar la impunidad del gobierno cubano y mantener viva la atención internacional sobre la crisis de derechos humanos en la isla. El encarcelamiento de más de un millar de ciudadanos por ejercer su derecho a la protesta evidencia el fracaso del modelo impuesto por la dictadura, que responde a la profunda crisis económica y social con un endurecimiento de la represión y la censura.
Para la diáspora, estas iniciativas son fundamentales para construir redes de solidaridad que presionen a la comunidad internacional a adoptar posturas más firmes frente a las violaciones sistemáticas en Cuba. La exigencia de amnistía para los presos políticos no solo representa un reclamo de justicia, sino un paso indispensable para cualquier transición hacia un estado de derecho que ponga fin a décadas de control autoritario.