El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, repudió un pronunciamiento atribuido a legisladores del partido Morena en México que brinda respaldo a Raúl Castro, señalando la falta de identificación de los firmantes y evidenciando la naturaleza represiva del régimen de La Habana frente a la comunidad internacional.
El funcionario estadounidense utilizó su cuenta en la red social X para cuestionar el documento difundido recientemente por la Embajada de Cuba en México. Landau destacó que el texto, que rechaza la acusación del Departamento de Justicia de EE.UU. contra Castro por el derribo de las avionatas de Hermanos al Rescate en 1996, no cuenta con la firma de ningún legislador que se responsabilice públicamente de su contenido. El diplomático consideró \»poco honorable esconderse detrás del anonimato\» para emitir comunicados de esta naturaleza y exigió a los autores tener el valor de autoidentificarse.
En su intervención, Landau cuestionó frontalmente a la dictadura cubana, recordando que lleva 67 años sin permitir elecciones libres y ha devastado la economía nacional hasta el punto de obligar a la ciudadanía a importar azúcar y buscar alimentos en la basura. Asimismo, rechazó que el comunicado invoque conceptos como \»autodeterminación\» y \»dignidad\» para defender a un sistema que, argumentó, se ha sostenido históricamente como parásito de otras naciones como la antigua URSS o Venezuela, sin rendir cuentas a su propio pueblo.
Dudas sobre la legitimidad parlamentaria y distanciamiento de Morena
La polémica escaló al descubrirse que el denominado Grupo de Hermandad México-Cuba no estaría formalmente instalado en la actual Legislatura mexicana, lo que restaría legitimidad parlamentaria al pronunciamiento. Ante el escrutinio, el vocero del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, Arturo Ávila, tomó distancia del comunicado. Ávila aclaró que los posicionamientos oficiales de la bancada siguen cauces reglamentarios y se publican en canales oficiales, señalando que dichas opiniones corresponden exclusivamente al ejercicio individual de libertad de expresión de los legisladores implicados. Por su parte, el embajador del gobierno cubano en México, Eugenio Martínez Enríquez, salió en defensa del grupo señalado, calificando su respaldo como una de las manifestaciones de solidaridad \»más genuinas\» recibidas por la isla.
Este incidente diplomático y parlamentario refleja la constante necesidad del régimen de La Habana de buscar aliados internacionales para legitimar su gestión frente a la profunda crisis estructural que sufre la isla. La dependencia de pronunciamientos extranjeros funciona como un mecanismo de distracción ante el colapso económico, la inflación galopante, el desabastecimiento crónico y el masivo éxodo migratorio que enfrenta la población cubana, realidades que evidencian el fracaso del modelo impuesto por la dictadura.
La firme respuesta del ejecutivo estadounidense y el rápido distanciamiento de la dirigencia oficialista mexicana subrayan el aislamiento progresivo de las figuras del poder en Cuba en el ámbito hemisférico. Mientras las autoridades de la isla intentan capitalizar apoyos extraoficiales para evadir responsabilidades sobre violaciones a los derechos humanos y actos de violencia estatal, la comunidad democrática mantiene su presión y escrutinio sobre el historial represivo de sus principales líderes.