La Seguridad del Estado de Cuba convocó a la madre de un miembro del colectivo juvenil \»Fuera de la Caja Cuba\» en una nueva maniobra de amedrentamiento contra el grupo. La citación, emitida en una unidad policial de El Cerro, en La Habana, responde a la presión del régimen para cesar la publicación de contenidos críticos en redes sociales.
Karel Daniel Hernández Bosques, uno de los integrantes del proyecto, denunció a través de un video que su madre, Yusleidy Bosques, fue requerida por la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) bajo el pretexto de una \»entrevista\». Durante el encuentro, los agentes le transmitieron una amenaza directa: si los jóvenes continúan elaborando material audiovisual de crítica política, enfrentarán prisión. Este episodio evidencia la práctica recurrente de la dictadura cubana de hostigar a los familiares de activistas para infundir miedo y forzar la autocensura.
A pesar del acoso, el colectivo ha recibido un notable respaldo ciudadano. Hernández Bosques destacó que varios vecinos y simpatizantes acompañaron a su madre en una especie de caravana, incluso en bicicletas, hasta la estación policial. Este acto de solidaridad marca un contraste con el aislamiento tradicional impuesto por el aparato represivo y demuestra un creciente rechazo social al adoctrinamiento estatal y al control del pensamiento.
Una ofensiva sistemática contra la disidencia juvenil
El grupo \»Fuera de la Caja Cuba\», conformado por cuatro jóvenes de alrededor de 20 años y surgido a inicios de año en el municipio capitalino de El Cerro, ha sido blanco de una campaña de vigilancia e intimidación desde febrero. Las autoridades de la isla han desplegado diversas tácticas para asfixiar la iniciativa, que utiliza el arte y las redes sociales como herramientas de denuncia. Entre las acciones represivas documentadas figuran visitas de agentes a los domicilios, amenazas laborales contra los padres de los integrantes y el corte de sus líneas telefónicas por parte de la empresa estatal ETECSA en marzo, como represalia por su apoyo a la influencer Anna Bensi.
La persecución se ha extendido al ámbito digital. En abril, los integrantes denunciaron el acceso no autorizado y la intervención simultánea de sus cuentas de WhatsApp, una ofensiva coordinada que busca neutralizar su presencia en internet. Este hostigamiento no es un hecho aislado, sino que se inscribe en la escalada represiva de la dictadura cubana contra creadores de contenido y proyectos independientes, en un contexto de profunda crisis económica, inflación galopante y un éxodo migratorio sin precedentes que el régimen intenta silenciar a toda costa.
El acoso al colectivo \»Fuera de la Caja Cuba\» refleja la paranoia de un sistema que criminaliza la libre expresión y persigue a la nueva generación que se atreve a cuestionar el statu quo. Ante el endurecimiento de la represión, la comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos mantienen su mirada sobre la isla, exigiendo el cese de la violencia estatal. La determinación de estos jóvenes, junto al creciente apoyo ciudadano, plantea un desafío inédito para el monopolio informativo del gobierno cubano en un escenario de creciente descontento social.