El opositor Alexander Díaz Rodríguez, condenado por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 en Artemisa, fue excarcelado tras cumplir íntegramente su sanción mostrando un alarmante deterioro físico y cuadros de desnutrición severa. Las imágenes difundidas por el líder opositor José Daniel Ferrer evidencian el trato negligente y las precarias condiciones del sistema penitenciario cubano hacia los detenidos por motivos políticos.
Díaz Rodríguez, de 45 años y diagnosticado con cáncer, salió de la prisión con un peso críticamente bajo, signos evidentes de desnutrición y un deterioro físico extremo, según las imágenes difundidas por el coordinador general de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), José Daniel Ferrer. El opositor enfatizó que la salida del exprisionero no responde a un gesto humanitario ni a un indulto por parte de la dictadura cubana, sino a la culminación íntegra de la pena impuesta por los delitos de \»sedición\» y \»desacato\». Durante su reclusión, sus familiares habían alertado reiteradamente sobre la falta de atención médica adecuada, así como sobre presuntos episodios de tortura física y psicológica.
El caso de Díaz Rodríguez es un reflejo del trato sistemático que el Estado dispensa a los ciudadanos que exigieron cambios en el verano de 2021. A pesar del anuncio realizado por el régimen de La Habana el pasado 12 de marzo sobre la liberación de 51 personas privadas de libertad por razones políticas, la organización no gubernamental Justicia 11J ha logrado verificar únicamente la excarcelación de 20 individuos. La entidad ha advertido que estas salidas no constituyen libertades plenas, sino beneficios penitenciarios condicionados y revocables, administrados de manera discrecional por las autoridades de la isla.
Liberaciones condicionadas y crisis penitenciaria
Según el observatorio, la selección de los excarcelados apunta a una priorización de personas con menor visibilidad pública o un perfil de confrontación más bajo durante su encierro. Además, se destaca que ninguno de los beneficiados es mujer y que la mayoría no estaba próxima a cumplir sus condenas, las cuales oscilan entre seis y 18 años de privación de libertad. Entre los casos verificados figuran nombres como Adael Jesús Leyva Díaz, Ariel Pérez Montesino, Eduardo Álvarez Rigal y Felipe Almirall, sumándose a dos casos cuyas identidades se mantienen protegidas por motivos de seguridad.
El estado crítico de salud con el que Alexander Díaz Rodríguez recupera su libertad evidencia el uso del sistema penal como herramienta de aniquilación física y moral contra la disidencia. Esta realidad obliga a la comunidad internacional y a las organizaciones defensoras de los derechos humanos a mantener la presión sobre el gobierno cubano para exigir la liberación incondicional de todos los presos del 11J y el cese de las prácticas represivas. Mientras tanto, la sociedad civil en la isla enfrenta el desafío de asistir a quienes regresan a sus hogares tras haber soportado condiciones carcelarias que comprometen gravemente su integridad y supervivencia.