La aguda escasez de combustible de aviación en Cuba ha forzado a LATAM Airlines Perú y a otras importantes compañías internacionales a suspender sus operaciones hacia la isla. Ante la imposibilidad de repostar en el Aeropuerto Internacional José Martí, el régimen de La Habana evidencia el fracaso de su gestión y deja a la nación en un creciente aislamiento logístico y comercial.
En los últimos días, la aerolínea LATAM Perú detuvo sus tres vuelos semanales entre Lima y La Habana debido a la falta de garantías para el abastecimiento de sus aeronaves. La compañía ha programado un número limitado de vuelos exclusivamente de regreso a la capital peruana hasta el próximo 7 de marzo, con el objetivo de repatriar a los pasajeros que se encuentran varados en territorio cubano. A partir de esa fecha, la ruta quedará desactivada por tiempo indefinido hasta que las condiciones de seguridad y regularidad operativa se restablezcan. Para mitigar el impacto, la aerolínea ha habilitado la devolución total de los pasajes y ha ofrecido reubicar a los afectados en vuelos hacia Cancún o Punta Cana sin costos adicionales, siempre que el viaje se complete antes del 30 de junio de 2026.
El abandono de las rutas aéreas hacia la isla no se limita a la conexión sudamericana. La embajada rusa confirmó que Rossiya Airlines y Nordwind Airlines también han realizado \»ajustes forzosos\» en sus itinerarios por las mismas dificultades para conseguir combustible en los aeropuertos cubanos. Estas compañeras operarán vuelos unidireccionales desde La Habana y Varadero hacia Moscú para evacuar a los turistas rusos, tras lo cual suspenderán temporalmente sus operaciones. A esta lista se suman las aerolíneas canadienses Air Canada, WestJet Airlines y Air Transat, que ya han comunicado la paralización inmediata y temporal de sus servicios hacia el país caribeño.
El colapso estructural y la responsabilidad del poder
La huida de las aerolíneas internacionales es un síntoma más de la profunda crisis estructural que sufre la isla bajo el control de la dictadura cubana. La incapacidad del gobierno cubano para asegurar el suministro de combustible básico para sus aeropuertos refleja el fracaso del modelo centralizado y la profunda dependencia externa que agobia a la economía nacional. Esta escasez no es un evento coyuntural, sino la consecuencia directa de la falta de divisas, la ineficiencia burocrática y la incapacidad del ejecutivo cubano para planificar y mantener la infraestructura vital del país.
El cisma en las conexiones aéreas augura consecuencias devastadoras para la ciudadanía y la ya maltrecha economía isleña. La reducción drástica del flujo turístico ahondará la escasez de recursos y agravará el panorama de inflación y desabastecimiento que sufren los cubanos a diario. Además, el aislamiento físico de la isla complica aún más las vías del éxodo migratorio y limita las opciones de salida para quienes intentan escapar de la crisis. La respuesta de las autoridades de la isla hasta ahora se ha limitado a la inacción, dejando al descubierto su total desconexión con la realidad y su ineptitud para resolver las urgencias de la nación.