El experto energético Jorge Piñón advierte que el régimen de La Habana enfrenta un colapso inminente en su sector energético si no recibe nuevos cargamentos de petróleo en las próximas semanas. La falta de liquidez, el deterioro de la infraestructura y la presión internacional agravan una crisis que amenaza con dejar a la isla sin opciones para mantener activos sus servicios básicos.
El investigador principal del Instituto de Energía de la Universidad de Texas señaló que la situación es \»extremadamente crítica\» y que el país caribeño opera al día sin margen de error. En declaraciones recientes, Piñón enfatizó que el gobierno cubano carece de reservas estratégicas de petróleo y de la capacidad de almacenamiento necesaria para crearlas. \»Si para mediados de marzo no vemos a un tanquero en el horizonte, Cuba habrá llegado a la hora cero\», aseguró el analista, subrayando la vulnerabilidad absoluta del sistema energético nacional.
El último cargamento registrado fue el buque Ocean Mariner, que arribó a la isla con unos 85.000 barriles de crudo ligero desde México. Piñón destacó que las refinerías cubanas son obsoletas y carecen de la tecnología para procesar crudos pesados como el Maya, dependiendo exclusivamente de variedades más ligeras como el Olmeca y el Istmo. Sin embargo, los envíos desde la nación azteca se han detenido temporalmente, dejando a las autoridades de la isla en una posición de desamparo energético.
Bancarrota energética y presión geopolítica
Esta vulnerabilidad no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. La falta de liquidez internacional impide al ejecutivo cubano adquirir combustibles en los mercados globales, sumiendo al país en una situación de bancarrota técnica que imposibilita la compra de diésel o gas licuado. A esto se suma la presión geopolítica ejercida por Washington: la reciente orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que impone aranceles a las naciones que suministren petróleo a Cuba, ha disuadido a proveedores clave. México, que en el último año abastecía el 44% de las importaciones cubanas, ha pausado sus envíos, un golpe demoledor para un sistema al borde del colapso.
El impacto directo de esta escasez recaerá de manera inmediata sobre la ciudadanía, que ya sufre apagones prolongados y un desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas. Con reservas calculadas en apenas un par de semanas, la dictadura cubana se enfrenta a un escenario de agitación social inminente si no logra asegurar combustible en los próximos días. La incapacidad del régimen para diversificar sus fuentes de energía o para gestionar de manera eficiente los recursos disponibles augura un periodo de mayor represión y control social, con el objetivo de mitigar el descontento popular ante el inevitable colapso de los servicios públicos.