La Seguridad del Estado de Cuba ha convocado a al menos 62 integrantes de la organización Bienestar Animal Cuba (BAC) en La Habana, en una nueva oleada de represión que busca forzar su renuncia y aislar al fundador del proyecto. Todas las personas citadas hasta el momento son mujeres, lo que evidencia un patrón sistemático de hostigamiento por parte de las autoridades de la isla contra la sociedad civil independiente.
Mediante un comunicado difundido en redes sociales, la agrupación denunció que los órganos represivos ejercen presión directa e indirecta durante los interrogatorios para provocar el abandono forzado de la entidad. El objetivo de esta maniobra es generar miedo y desgaste entre las colaboradoras, buscando llevar a la asociación a una quiebra operativa. Aunque muchas de las citadas ya no forman parte activa de BAC, el régimen de La Habana continúa hostigándolas para descabezar el movimiento y eliminar cualquier iniciativa que escape a su control.
Infiltración estatal y estrategia de defensa
La organización ha asegurado que mantiene un control riguroso sobre la información que surge de estos encuentros con la policía política. A través de canales cifrados, las activistas trasladan cada pregunta y advertencia recibida, lo que permite a la dirección anticipar movimientos y neutralizar daños. Asimismo, BAC afirmó haber identificado documentadamente a agentes de la Seguridad del Estado que se infiltraron deliberadamente en la asociación. Los nombres de estos individuos serán entregados a organismos internacionales para que sus conductas queden registradas y sean sometidas a escrutinio en el futuro.
Además de la presión psicológica, la dictadura cubana pretende asestar un golpe material a la organización. Entre los planes detectados durante las citaciones figura el decomiso de un inmueble adquirido con donaciones de cubanos dentro y fuera de la isla, así como con aportes del fundador, destinado a funcionar como refugio animal. Paralelamente, las autoridades de la isla pretenden bloquear las tarjetas de la asociación y fabricar un relato sobre supuestos delitos económicos, utilizando como pretexto el préstamo de un triciclo, en un intento por desacreditar la gestión de tesorería que la entidad defiende como uno de sus pilares más sólidos.
Represión contra la sociedad civil independiente
Esta ofensiva contra Bienestar Animal Cuba no es un hecho aislado, sino que se enmarca en la política constante del gobierno cubano de asfixiar cualquier forma de asociacionismo que no esté subordinado al Estado. En un contexto de crisis económica aguda, inflación galopante y colapso de los servicios públicos, el poder percibe la organización y autogestión ciudadana como una amenaza a su monopolio. La criminalización de la solidaridad y el activismo social se suma al histórico patrón de censura y persecución política que ha expulsado a cientos de miles de cubanos al exilio migratorio.
El hostigamiento a BAC refleja el nivel de intolerancia del ejecutivo cubano hacia iniciativas ciudadanas. Ante la falta de libertades y el endurecimiento de la represión, el futuro de la sociedad civil en la isla depende cada vez más de la solidaridad internacional y de la capacidad de resistencia de estos grupos. La denuncia pública de estas tácticas de amedrentamiento pone de manifiesto la urgencia de que la comunidad internacional preste atención a las violaciones de derechos humanos que ocurren a diario en Cuba, incluso en ámbitos aparentemente alejados de la política partidista.