El líder opositor José Daniel Ferrer convocó a los cubanos a expresar su rechazo al sistema político y reclamar derechos fundamentales mediante grafitis y carteles en espacios públicos. La iniciativa surge tras la circulación de mensajes desde la isla celebrando la detención de Nicolás Maduro y cuestionando el futuro del mandatario cubano, lo que ya ha generado pintadas en calles de la capital.
A través de sus redes sociales, Ferrer relató que comenzó a recibir testimonios de ciudadanos en la isla que mostraban satisfacción por la acción contra el chavismo en Venezuela. Según el opositor, varios de estos mensajes incluían la interrogante sobre cuándo se procedería contra el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel. Ante este escenario, el líder opositor instó a la población a materializar el descontento y la aspiración de un cambio político mediante la expresión visible en las calles, utilizando grafitis, pegatinas y octavillas.
Como respuesta a esta exhortación, comenzaron a circular imágenes de pintadas aparecidas en distintos puntos de La Habana, incluyendo el municipio de Plaza de la Revolución. En estos grafitis, situados a escasos metros de la Plaza Cívica José Martí, los ciudadanos escribieron la consigna \»cayó Maduro, vengan por Canel\». Ferrer enfatizó en su publicación que la población debe manifestar abiertamente sus demandas, ya sea a favor de la democracia, la liberación de los presos políticos o en apoyo a iniciativas ciudadanas que promuevan el respeto a los derechos fundamentales.
Contexto de represión y crisis sistémica
Estas manifestaciones de descontento ocurren en un entorno marcado por el control férreo de la dictadura cubana sobre el espacio público y la libertad de expresión. La isla atraviesa una profunda crisis estructural caracterizada por la inflación galopante, el desabastecimiento crónico de alimentos y medicinas, y el colapso del sistema eléctrico y sanitario. Esta situación ha provocado un éxodo migratorio sin precedentes, mientras las autoridades de la isla mantienen una política de constante persecución política y censura contra cualquier intento de disidencia o protesta social.
El llamado de la oposición y la aparición de estos grafitis representan un desafío directo al régimen de La Habana en un momento de creciente tensión social. Aunque el ejecutivo cubano suele responder a este tipo de acciones con la fuerza policial y la judicialización de la protesta, la visibilidad de estos mensajes sugiere un aumento en la percepción de inviabilidad del actual modelo político. La evolución de esta estrategia de resistencia civil, sumada a la presión internacional, marcará el ritmo de las próximas dinámicas de contestación social en el país y la posible rendición de cuentas para los principales dirigentes de la isla.