Martes, 21 de julio de 2026
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Open Arms entrega paneles solares a hospital pediátrico en La Habana frente al colapso eléctrico impulsado por el régimen

La ONG española Open Arms trasladó este lunes siete toneladas de ayuda humanitaria al hospital pediátrico Juan Manuel Márquez, en La Habana, con el objetivo de paliar el impacto de los apagones en los servicios de cuidados intensivos. La entrega evidencia la profunda crisis del sistema eléctrico nacional, incapaz de garantizar el funcionamiento de centros médicos vitales para la población.

El cargamento, transportado por el velero Astral en una travesía de 6.200 millas desde Barcelona, consta de un sistema fotovoltaico de 22 paneles solares, baterías de respaldo, insumos médicos y libros. El objetivo primordial de la donación es asegurar el suministro energético de ventiladores pulmonares e incubadoras en la unidad de cuidados intensivos neonatales, equipos que se ven interrumpidos a diario por los prolongados cortes de electricidad.

El fundador de Open Arms, Óscar Camps, defendió la urgencia de la misión al afirmar que «todo lo que se pueda hacer para salvar una vida está más que justificado». En sus declaraciones a la prensa, Camps también se refirió al embargo estadounidense, calificándolo de «crimen que no puede sostenerse». No obstante, el escenario de apagones diarios responde directamente a la falta de mantenimiento, inversión y planificación de las autoridades de la isla en su infraestructura energética.

Una crisis sanitaria y energética sin precedentes

La entrega de estos paneles solares llega en un momento crítico para la salud pública. La directora del hospital pediátrico, Araís Consuegra Otero, describió la dramática situación que enfrenta el personal médico cada vez que colapsa la red eléctrica nacional. Según detalló a medios oficialistas, el combustible disponible se raciona «como si estuviéramos calculando la dosis de un antibiótico», y ante la caída total del sistema, los especialistas se ven obligados a practicar ventilación manual a los pacientes «por el tiempo que sea» para evitar fallecimientos.

El deterioro del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es una consecuencia directa de la ineficiencia administrativa y la falta de previsión del gobierno cubano. La incapacidad del régimen de La Habana para mantener operativas las termoeléctricas y garantizar un suministro estable ha llevado a las instituciones a depender de soluciones improvisadas. El propio hospital ha tenido que reutilizar las baterías de respaldo de sus computadoras para intentar alimentar equipos médicos esenciales.

La instalación del sistema fotovoltaico tomará unas tres semanas, y la organización humanitaria tiene previsto regresar a la isla para evaluar su funcionamiento y estudiar nuevas acciones de apoyo. Sin embargo, la necesidad de que una ONG internacional provea de energía solar a un hospital infantil subraya la gravedad de la crisis institucional. Mientras el régimen de La Habana no asuma la responsabilidad de revertir el colapso de los servicios públicos, la supervivencia de los sectores más vulnerables seguirá dependiendo de la caridad internacional.

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