La organización Ciudadanía y Libertad, liderada por la activista Carolina Barrero, presentó en Berlín un informe que documenta la participación de ciudadanos cubanos en el conflicto armado del lado ruso, evidenciando la complicidad estatal en una operación de trata de personas con fines militares que obliga a revisar la postura diplomática de Europa hacia La Habana.
El estudio, elaborado en colaboración con la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad, se apoya en información de la Dirección Principal de Inteligencia de Ucrania (HUR), medios internacionales y testimonios directos de afectados. Las cifras verificadas confirman que al menos 1.076 cubanos han combatido o combaten actualmente para Rusia, con 96 bajas o desaparecidos documentados. Sin embargo, cables del Departamento de Estado de Estados Unidos y declaraciones de funcionarios ucranianos elevan esta estimación a un rango de entre 5.000 y 25.000 reclutas, lo que situaría a la isla como uno de los principales proveedores de fuerza de combate extranjera para Moscú, comparable únicamente con Corea del Norte.
Trata de personas y despliegue militar encubierto
El informe detalla que el contingente cubano se divide en dos grupos: aproximadamente un 60% son civiles engañados mediante anuncios en redes sociales con promesas de empleo en la construcción, mientras que el 40% restante pertenece a fuerzas especiales o servicios de inteligencia. Esta segunda cifra sugiere un flujo paralelo y deliberado orquestado por las autoridades de la isla. Una vez en territorio ruso, los reclutas firman contratos en un idioma que no comprenden, bajo amenaza de penas de hasta 15 años de prisión si los rompen. Tras apenas dos semanas de entrenamiento, son enviados a las posiciones más expuestas del frente, donde su esperanza de vida se reduce a unos 150 días desde la firma del acuerdo.
La tragedia de estos combatientes se enmarca en el profundo colapso económico y social que atraviesa Cuba. El régimen de La Habana ha empujado a amplios sectores de la población a la indigencia, ofreciendo salarios promedio de unos 4.219 pesos mensuales, equivalentes a apenas 17 dólares en el mercado informal. Frente a esta miseria estructural, los contratos rusos que prometen pagos cercanos a los 2.000 dólares se convierten en una trampa mortal para hombres de alrededor de 35 años en situación de pobreza extrema, que ven en la guerra la única vía para la supervivencia de sus familias.
Durante la presentación, Barrero enfatizó que \»solo el régimen está con Putin, los cubanos estamos con Ucrania\», subrayando que incluso quienes aceptan viajar al frente conscientemente terminan siendo víctimas de los intereses geopolíticos de Rusia y la dictadura cubana. El documento plantea una revisión urgente de la política de la Unión Europea hacia el gobierno cubano, exigiendo coherencia con su respaldo a Kiev ante la evidencia irrefutable de que el ejecutivo cubano facilita y se beneficia de esta vulneración masiva de derechos humanos en medio del silencio institucional.