Jueves, 23 de julio de 2026
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El monopolio estatal ahoga la comercialización agropecuaria en Cuba y dispara los precios

El gobierno cubano ha reconocido más de un millón de violaciones de precios en la economía nacional, mientras mantiene un sistema de acopio ineficiente que provoca la pérdida de alimentos en los campos y una escasez crítica en los mercados, afectando directamente la seguridad alimentaria de la población.

En una reciente intervención televisiva, el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso Vázquez, admitió el crecimiento sostenido de los precios y la imposición de multas ante las irregularidades detectadas. Sin embargo, el enfoque de las autoridades de la isla se centra en penalizar los síntomas de la crisis sin abordar la raíz del problema: el control burocrático y monopólico sobre la comercialización de los productos del agro. El sector agropecuario, siendo el más visitado por la ciudadanía, refleja con mayor crudeza el impacto de la inflación y el desabastecimiento.

La política impulsada por el régimen de La Habana busca contratar la mayor cantidad de producciones agrícolas para canalizarlas exclusivamente hacia los mercados estatales, cerrándole el paso a los comercializadores privados. Esta medida obliga a los productores a depender del sistema de acopio gubernamental, un aparato caracterizado por su ineficiencia crónica. La falta de combustible, la escasez de envases y los laberintos burocráticos provocan que las entidades estatales no recojan las cosechas a tiempo, resultingo en toneladas de alimentos perdidos directamente en los campos.

El colapso del acopio y la crisis alimentaria

Las consecuencias de esta gestión centralizada son devastadoras para el consumo interno. La ineficiencia del aparato estatal se traduce en una menor oferta de productos en las tarimas, un exceso de dinero en circulación y un aumento sostenido del hambre entre los consumidores. Este fracaso en la distribución agropecuaria no es un hecho aislado, sino una pieza más del colapso estructural que atraviesa la isla, caracterizado por la hiperinflación, la falta de libertades económicas y la incapacidad del modelo para garantizar las necesidades básicas, lo que a su vez alimenta el imparable éxodo migratorio.

En el marco del debate sobre el \»Programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía\», el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga señaló la necesidad de incentivar la producción, incrementar la oferta y permitir que distintos actores concurran en el mercado. No obstante, conociendo la esencia controladora del sistema, especialistas y productores dudan que estas declaraciones signifiquen un desmantelamiento real del monopolio estatal sobre la contratación y comercialización agrícola.

Salvo que la dictadura cubana asuma una apertura genuina que reduzca drásticamente la presencia estatal en la agricultura, cualquier intento de \»corrección\» económica quedará en un mero ejercicio retórico. Las implicaciones políticas y sociales de mantener este status quo apuntan hacia un agravamiento de la inseguridad alimentaria y un mayor deterioro de las condiciones de vida, mientras el poder mantiene su negativa a ceder el control de los sectores productivos clave para la supervivencia de la nación.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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