Al menos diez opositores y activistas recluidos en distintas prisiones de Cuba mantienen una huelga de hambre para exigir sus derechos fundamentales frente a la violencia estatal y el deterioro de las condiciones penitenciarias, según denunciaron organizaciones de la sociedad civil.
La revista independiente Alas Tensas, recopilando datos de medios alternativos y organizaciones como Cubalex y el Centro Cubano de Derechos Humanos, ha dado a conocer un listado que identifica a los manifestantes. Entre ellos se encuentran Daniel Alfaro Fría (Guanajay), Aníbal Yasel Palau Jacinto (Melena 2), Yosvany Rosell García Caso (Cuba Sí, Holguín), Walfrido Rodríguez Piloto (Ivanov, La Habana) y Óscar Corría Sánchez (Contramaestre, Santiago de Cuba). A la lista se suman cinco reclusos en la prisión de Agüica, Matanzas: José Antonio Pompa López, Onaikel Infante, Josiel Guía Piloto, Lázaro Piloto Romero y Adrián Fernando Domínguez Hidalgo.
La falta de transparencia del régimen de La Habana respecto al estado de salud de los reclusos ha obligado a los familiares a utilizar redes sociales para romper el cerco informativo. La esposa de Yosvany Rosell García Caso reportó recientemente que el prisionero acumula 25 días sin ingerir alimentos. \»Visibilizar es proteger. No lo dejemos solo\», clamó la mujer, evidenciando la angustia de cientos de familias que enfrentan el silencio oficial y la incertidumbre sobre la supervivencia de sus seres queridos.
Crisis sanitaria y criminalización de la disidencia
Esta protesta extrema se enmarca en el colapso sistemático del sistema carcelario de la isla. Según el informe más reciente de la organización no gubernamental Prisoners Defenders, Cuba alberga a 1.179 presos políticos, cifra que sigue en aumento. La dictadura cubana ha convertido los centros de reclusión en focos de crisis sanitaria y violaciones de derechos humanos, donde el hacinamiento, la tortura y la negación de asistencia médica conviven con epidemias de dengue, tuberculosis, fiebre de Oropouche y Chikunguña, amenazando la vida de la población reclusa.
Las huelgas de hambre reflejan la desesperación de quienes desafían al poder en un país donde la disidencia es perseguida. Ante la indolencia de las autoridades de la isla, la presión de la comunidad internacional y los organismos defensores de derechos humanos se vuelve imprescindible para exigir la liberación incondicional de los presos de conciencia y evitar que la política represiva del ejecutivo cubano derive en tragedias humanas irreversibles.