Jueves, 23 de julio de 2026
ÚLTIMA HORA
Cultura

El colapso agrícola en Holguín obliga a miles a depender del tren de Guantánamo para alimentarse

La ineficiencia productiva y el colapso del sector agrícola en la provincia de Holguín han forzado a miles de residentes a depender de un tren procedente de Guantánamo para acceder a alimentos a precios asequibles. Lo que debería ser una dinámica de comercio local se ha convertido en el principal mecanismo de supervivencia para las familias holguineras, evidenciando el fracaso de las políticas económicas del régimen de La Habana.

Tres veces por semana, el ferrocarril que recorre los más de 220 kilómetros entre Guantánamo y Holguín se transforma en el salvavidas de la oriental provincia. Holguín, la tercera provincia más extensa de Cuba con cerca de 9.300 kilómetros cuadrados, sufre una paradoja evidente: depende para su alimentación básica de Guantánamo, un territorio considerablemente más pequeño que ocupa el décimo lugar en extensión en la isla. La crisis no radica en la falta de tierra fértil, sino en el entramado burocrático y las políticas fallidas que han asfixiado la producción local.

Para los habitantes de la cabecera provincial, la diferencia entre una comida decente y el hambre la marca el silbato del tren. Mientras los vendedores guantanameros ofrecen una mano de fongos a 150 pesos, y el plátano y el aguacate a 50 pesos, los precios en el mercado local de Holguín duplican o triplican estas cifras. Un aguacate o un plátano cuesta 100 pesos en el mercado holguinero, la libra de boniato alcanza los 90 pesos y una mano de fongos oscila entre 200 y 250 pesos, tarifas inalcanzables para el salario medio cubano.

La dependencia ha generado un profundo malestar entre la población. \»Es una salvación porque gracias a él uno puede comprar comida más barata, pero también nos da vergüenza porque ¿cómo es posible que aquí, en Holguín, con la tierra que hay, tengamos que esperar a los guantanameros para poder cocinar?\», señala Juan Carlos Valdés, un residente local. Otros ciudadanos, como Ernesto Vega, cuestionan la gestión centralizada: \»Es el mismo gobierno, es uno solo para toda Cuba, y, sin embargo, allá en Guantánamo las ofertas agrícolas son más baratas\».

El fracaso de la centralización agrícola

La periodista Daimí Peña Guillén, desde la emisora estatal Radio Angulo, ha señalado que la paradoja es desgarradora: Holguín tiene la tierra, pero no la comida. Al campesinado no solo le falta el combustible, sino que sufre la escasez crónica de fertilizantes, pesticidas, repuestos para maquinaria y herramientas básicas. Esta situación es un reflejo directo del colapso estructural que sufre la isla, donde la incapacidad del gobierno cubano para abastecer al sector primario ha provocado inflación, desabastecimiento generalizado y un éxodo migratorio sin precedentes.

Ante la gravedad del escenario, las autoridades de la isla responden con un lenguaje burocrático. Durante un Consejo provincial de Gobierno, el Gobernador Manuel Hernández Aguilera reconoció que las metas agropecuarias son de las producciones físicas que más se incumplen y afirmó la necesidad de aplicar la ciencia para mejorar los rendimientos. Sin embargo, mientras el ejecutivo cubano emite directrices en reuniones cerradas, la población continúa esperando el tren de Guantánamero para no morir de hambre, evidenciando que las soluciones oficiales están muy lejos de resolver la profunda crisis alimentaria que azota a la nación.

reportecubaya
Escrito por

reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.