Jueves, 23 de julio de 2026
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Derechos humanos

Crisis sanitaria y abusos flagrantes en la prisión El Pitirre, denuncia preso político del 11J

El preso político Nilo Abrahantes Santiago, condenado por su participación en las protestas del 11J, denunció desde la cárcel de máxima seguridad El Pitirre, en La Habana, un grave brote epidémico que azota a los reclusos. A la crisis sanitaria se suman la negación de asistencia médica, maltratos físicos por parte de los guardias y condiciones de cautiverio que el activista comparó con un campo de concentración.

En una comunicación telefónica, Abrahantes Santiago detalló que una gran parte de la población penal presenta síntomas como fiebre alta, vómitos, diarreas y decaimiento generalizado. La situación se agrava ante la indolencia de las autoridades de la isla, ya que los custodios se niegan a trasladar a los enfermos a la enfermería. Cuando los reclusos logran recibir atención, el personal médico les informa que no existen medicamentos disponibles, limitándose a recomendar la ingesta de agua o a exigir que los familiares proporcionen los fármacos necesarios.

La denuncia también expone el uso de la violencia institucional como método de castigo. Abrahantes Santiago relató el caso del también preso político Adrián Curuneaux Stivens, quien al solicitar atención médica fue esposado y arrastrado por un guardia apodado \»El Duque\». El militar le inmovilizó los brazos por la espalda hasta casi dislocarlos. Este tipo de arbitrariedades reflejan el patrón de crueldad con el que la dictadura cubana somete a los activistas y opositores encerrados por exigir cambios en el país.

Condiciones infrahumanas y aislamiento extremo

Además del colapso sanitario, el régimen de La Habana mantiene a los reclusos de El Pitirre en condiciones deplorables. Abrahantes Santiago describió colchones infestados de chinches que impiden el descanso, algunos de apenas un metro de longitud, insuficientes para el cuerpo humano. A esto se suma un régimen de aislamiento severo, donde los presos solo tienen permitido tomar el sol una o dos veces al mes, una práctica que vulnera los estándares mínimos del derecho internacional penitenciario y compromete gravemente la salud física y mental de los internos.

Nilo Abrahantes Santiago, repostero de 45 años originario de Bejucal, Mayabeque, cumple una condena de cinco años bajo el cargo de \»sabotaje\» por su participación en las jornadas cívicas del 11 de julio de 2021. Su testimonio es un reflejo del colapso sistemático del sistema penitenciario en Cuba, afectado por la misma crisis estructural que asola al país, pero exacerbado por la represión política. La persistencia de estos abusos exige una respuesta contundente de la comunidad internacional y de los organismos defensores de los derechos humanos, ante la impunidad con la que el ejecutivo cubano opera frente a la vida y la integridad de los ciudadanos tras las rejas.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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