Un oficial de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) fue hallado sin vida en la carretera Remedios-Caibarién, provincia de Villa Clara. El agente, identificado por las autoridades como Leonel Mesa Rodríguez, presentaba heridas de bala y arma blanca, en un hecho que evidencia el clima de violencia e inseguridad que atraviesa la isla.
De acuerdo con testimonios y material audiovisual circulando en redes, el cuerpo del uniformado, de 62 años, fue localizado en las inmediaciones de la curva de Waterloo. Las grabaciones muestran al occiso ensangrentado sobre el asfalto mientras otros agentes desviaban el tráfico vehicular. Una fuente consultada señaló que el cadáver presentaba un impacto de bala en la frente y varias puñaladas en el pecho. La nota oficial de la PNR confirmó que el agente se trasladaba en una motocicleta institucional, la cual también fue hallada junto al cuerpo.
El occiso era conocido en la zona bajo el alias de \»Cal Viva\». Redes sociales y residentes del sector de La Reforma, donde Mesa ejerció como Jefe de Sector, han señalado que el agente tenía un historial de abuso de poder y atropellos contra la población civil, lo que habría motivado el encarcelamiento de varios vecinos por orden del régimen de La Habana. Un testigo relató haber visto al oficial conversando con un individuo a un costado de la misma carretera horas antes de ser hallado muerto.
Escalada de inseguridad y colapso del control social
Este incidente se produce en medio de un alarmante incremento de la criminalidad en el país. Recientemente, el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) alertó sobre una escalada inédita de inseguridad, documentando que el promedio de crímenes diarios se duplicó en el primer semestre de este año, pasando de 3.6 a más de siete respecto al año anterior. El informe también destaca la diversificación delictiva y la proliferación de armas de fuego en la sociedad civil, con al menos 35 delitos vinculados a armamento letal.
El asesinato de un agente de la PNR en plena vía pública refleja el deterioro del modelo de control social que la dictadura cubana ha intentado mantener durante décadas. La incapacidad del gobierno para garantizar la seguridad de sus propias fuerzas del orden, sumada a la percepción de impunidad y los constantes abusos institucionales contra la ciudadanía, augura un escenario de mayor inestabilidad. Ante la falta de transparencia informativa, la población queda a expensas de una violencia creciente que las autoridades de la isla no logran contener.