La madre del preso político Duannis León Taboada se declaró \»plantada\» a las afueras del penal Combinado del Este, en La Habana, exigiendo acceso a su hijo, quien cumple una semana de huelga de hambre en protesta por las condiciones carcelarias. La actitud de las autoridades de la isla, que han ignorado sistemáticamente sus peticiones, agrava el riesgo vital del recluso, condenado a 14 años por su participación en las manifestaciones del 11 de julio.
Jenni Taboada denunció a través de redes sociales que, desde el inicio de la protesta el pasado 18 de julio, su hijo no ha recibido atención médica alguna. \»Los tres primeros días estuvo sin comer ni beber agua. A partir del lunes comenzó a hidratarse, pero sigue sin alimentarse\», alertó la mujer, visiblemente afectada. La situación es especialmente alarmante debido a una condición renal preexistente que sufre el joven de 27 años, lo que podría derivar en consecuencias irreversibles sin intervención médica inmediata.
Ante la indiferencia institucional, Taboada se mantuvo a las afueras del recinto penitenciario con un cartel, reiterando su decisión de no retirarse hasta lograr un encuentro presencial. La semana pasada, las autoridades penitenciarias únicamente le permitieron escuchar la voz de Duannis a través de un teléfono. Paralelamente a esta protesta, la dictadura cubana desplegó tácticas de amedrentamiento: agentes de la policía se presentaron en la vivienda familiar para entregar una citación a su madre anciana, en un claro intento de disuadir la denuncia pública y generar terror psicológico.
Duannis León Taboada ha sido víctima de constante represión desde su ingreso al Combinado del Este, incluyendo golpizas, maltratos y aislamientos. En octubre de 2024, protagonizó dos protestas pacíficas tras presenciar abusos contra otros reclusos y sufrir la negación de asistencia médica. Durante uno de estos episodios, fue reprimido violentamente con gas pimienta por los guardias mientras gritaba consignas a favor de la libertad. La crudeza de estos hechos provocó un accidente cerebrovascular a su madre al enterarse de las agresiones.
Represión sistemática y crisis penitenciaria
El caso de León Taboada ilustra el patrón de violaciones de derechos humanos que impera en el sistema carcelario bajo el régimen de La Habana. Las condenas ejemplificantes a los participantes del estallido social de 2021 se han acompañado de un deterioro constante de las condiciones de reclusión, generando un escenario de profunda depresión y desesperación entre los presos políticos. Organizaciones como el Observatorio de Derechos Culturales han señalado que estos abusos cuentan con la impunidad garantizada por la Seguridad del Estado, cuya influencia penetra todas las instituciones civiles.
Ante la gravedad de la situación, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional, con especial énfasis en la Unión Europea, para que intercedan en el caso. La inacción del gobierno cubano frente a la huelga de hambre no solo pone en riesgo la vida de un joven por ejercer su derecho a la protesta, sino que evidencia la profundidad de la crisis institucional y represiva que atraviesa la isla, exigiendo una respuesta contundente de los actores democráticos globales para frenar la maquinaria de persecución política.