El legislador republicano por Carolina del Sur, uno de los aliados más consistentes de la causa por la libertad de Cuba en Washington, murió a los 71 años víctima de una enfermedad repentina. Su trayectoria quedó marcada por un respaldo inquebrantable a la política de máxima presión contra el régimen de La Habana y por su defensa pública de los manifestantes cubanos.
El senador republicano Lindsey Graham, figura central del Comité Judicial y del Comité de Presupuesto del Senado de Estados Unidos, falleció la noche del sábado a causa de una «enfermedad breve y repentina», según confirmó su oficina. Veterano de la Fuerza Aérea y asesor cercano del presidente Donald Trump, Graham fue durante más de dos décadas uno de los legisladores más beligerantes frente a los gobiernos adversarios de Washington, con especial énfasis en la dictadura cubana.
Elegido por primera vez al Senado en 2002, Graham representó a Carolina del Sur durante más de veinte años y consolidó una reputación de firmeza en política exterior. Su nombre quedó estrechamente vinculado a la causa de la libertad en la Isla, particularmente tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, cuando endureció su discurso contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel y abogó públicamente por un incremento de la presión estadounidense sobre La Habana.
Advertencias directas a la dictadura
En enero pasado, durante un intercambio con periodistas a bordo del Air Force One, Graham lanzó una de sus advertencias más contundentes: «Solo esperen por Cuba. Cuba es una dictadura comunista que ha asesinado a sacerdotes y monjas, se ha aprovechado de su propio pueblo; sus días están contados». Dos meses después, reiteró ese mensaje en redes sociales con una publicación que rezaba: «¡Cuba libre! ¡Manténganse atentos! La liberación de Cuba está cerca», respaldando una estrategia de máxima presión contra las autoridades de la isla.
Su compromiso con la causa cubana también se evidenció durante las históricas protestas del 11 de julio de 2021, cuando el régimen desplegó un operativo represivo sin precedentes contra miles de ciudadanos que salieron a las calles en todo el país. En aquella ocasión, Graham defendió abiertamente a los manifestantes y declaró: «Con el estímulo y el apoyo de Estados Unidos, colapsará», en referencia directa al sistema político cubano.
Reacciones y legado
El fallecimiento del legislador provocó reacciones inmediatas de dirigentes republicanos y figuras del exilio cubano, que destacaron su respaldo constante a la lucha por la democracia en la Isla. El presidente Donald Trump lamentó su muerte en Truth Social y lo calificó como «un verdadero patriota estadounidense» y «una de las mejores personas y senadores» que conoció. Por su parte, el senador Rick Scott subrayó en X la trayectoria militar y legislativa de Graham, así como su compromiso con la defensa de la libertad.
La partida de Graham deja un vacío en el bloque de legisladores que han mantenido una línea de firmeza frente a la dictadura cubana en el Congreso. En un escenario donde el régimen de La Habana enfrenta una crisis económica sin precedentes, un éxodo migratorio masivo y un creciente agotamiento social, la ausencia de una voz tan influyente en Washington plantea interrogantes sobre el rumbo que tomará la política estadounidense hacia Cuba en los próximos años, especialmente en lo concerniente al mantenimiento de las sanciones y el respaldo a la sociedad civil opositora dentro de la Isla.