Lunes, 14 de septiembre de 2026
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“El daño me lo hago yo mismo”: Rolando Zaldívar habla desde las calles de Miami

“El daño me lo hago yo mismo”: Rolando Zaldívar habla desde las calles de Miami

locutor Rolando Zaldívar reaparece en las calles de Miami y asume su crisis personal

El reconocido comunicador cubano Rolando Zaldívar fue localizado en un sector vulnerable de Miami, donde ofreció declaraciones sobre su precaria situación actual. Durante un encuentro con integrantes del proyecto Conducta Dade, el antiguo animador de radio reconoció estar inmerso en una etapa de fractura personal y admitió que las consecuencias de su estado actual recaen sobre sus propias decisiones, en medio de un proceso de adicción que se hizo público en los últimos meses.

Las imágenes difundidas muestran a Zaldívar en un área donde convergen varias personas en situación de calle o alta vulnerabilidad social. El propio comunicador bautizó este espacio como el \»boulevard de los sueños rotos\», una metáfora que utilizó para ilustrar no solo su realidad individual, sino la de todos aquellos que, como él, han visto truncados sus proyectos de vida en el exilio. \»Estamos en el boulevard de los sueños rotos, que llega hasta el otro puente, un poco más allá\», detalló el locutor frente a la cámara del medio que ha seguido de cerca su evolución.

Al ser interrogado sobre el origen de esa denominación, Zaldívar se incluyó explícitamente en el grupo de las personas cuyas expectativas de vida se han quebrado. \»¿Por qué el boulevard de los sueños rotos? Porque a todas las personas, incluyéndome a mí, los sueños se les rompieron\», afirmó. El comunicador vinculó la frase con la lírica del cantautor Joaquín Sabina en su homenaje a Chavela Vargas, argumentando que esa obra refleja con precisión \»lo que se vive en este lugar\», marcado por la desesperanza y el naufragio personal.

Durante la conversación, el también exlocutor de Disco Fiesta 98 se refirió a las especulaciones que han circulado en redes sociales respecto a su vínculo con Conducta Dade, especialmente después de que abandonara prematuramente el programa de rehabilitación que dicha organización le había gestionado. Zaldívar relató que transeúntes y seguidores se le acercan para comentarle que \»quedó mal\» con el proyecto y que su relación con los mentores y padrinos se habría deteriorado por completo.

Con total claridad, el comunicador desmintió tales versiones y enfatizó la necesidad de poner fin a los rumores. \»Me hacen referencia a que quedé mal con el proyecto de Conducta, que las relaciones no son buenas, que las relaciones entre el padrino y yo ya no existen. Estas cosas no son ciertas\», señaló Zaldívar, cortando de raíz cualquier interpretación de conflicto institucional con el grupo que intentó asistirlo en su recuperación.

En un tono de profunda introspección, el locutor abordó su percepción sobre las amistades y las enemistades en su entorno, llegando incluso a cuestionar su propia visión de la realidad. \»No sé si son los que yo me he creado o los tengo, o no los tengo, o son loqueras mías relacionadas con lo que ustedes saben, porque eso también puede suceder\», expresó, en una evidente alusión a los efectos psicológicos derivados del consumo de sustancias. Zaldívar cerró esa reflexión con una sentencia que resume su tragedia íntima: \»Yo realmente no le hago daño a las personas; el daño, como lo he dicho anteriormente, me lo hago yo mismo\».

Antecedentes de una caída anunciada

Esta reaparición pública se produce tras varios meses de incertidumbre y preocupación por el paradero y la salud del comunicador. En noviembre de 2025, Zaldívar fue arrestado en territorio estadounidense por cargos vinculados a hurto menor y posesión de cocaína, un incidente que sacó a la luz su delicada situación legal y sanitaria. A partir de ese momento, su caso captó la atención de la comunidad cubana en el exilio, particularmente a través del seguimiento de Conducta Dade.

En febrero de este año, el locutor dio un paso hacia la transparencia y reconoció públicamente que atravesaba serios problemas de adicción, admitiendo que llevaba aproximadamente un año consumiendo sustancias estupefacientes. Poco después, con el respaldo de organizaciones de ayuda mutua, ingresó en un centro de rehabilitación. Sin embargo, el tratamiento se interrumpió en abril, dejando en evidencia la complejidad de su proceso de recuperación y la dureza del síndrome de abstinencia y recaída.

Para comprender la magnitud de la caída de Rolando Zaldívar, es imperativo recordar su estatus como figura estelar de la radio en la isla. Durante las décadas de 1990 y 2000, su voz se convirtió en un referente ineludible para la audiencia cubana, principalmente a través del programa musical Disco Fiesta 98, transmitido por Radio Ciudad de La Habana. Su dominio del lenguaje, dicción impecable y un estilo de conducción dinámico lo consolidaron como un modelo de profesionalismo para generaciones enteras de aspirantes a locutores en el país.

El contexto del exilio y la crisis estructural cubana

El caso de Zaldívar no es un fenómeno aislado, sino un síntoma más de la profunda fractura social y psicológica que ha generado el régimen de La Habana a lo largo de décadas. La diáspora cubana está compuesta por profesionales de altísimo nivel que, tras escapar de la censura, la represión política y el colapso económico de la isla, se enfrentan a un proceso de adaptación en el exilio que frecuentemente desemboca en crisis de salud mental. La falta de redes de apoyo estatales y el trauma del desarrajo dejan a muchos migrantes en una situación de extrema vulnerabilidad frente a las adicciones y la pobreza.

El gobierno cubano ha orquestado el mayor éxodo de su historia reciente, expulsando a cientos de miles de ciudadanos producto de la inflación galopante, los apagones interminables, el desabastecimiento de medicinas y la falta de oportunidades laborales. Alentado por la desesperanza, este flujo migratorio incluye a figuras culturales que, como Zaldívar, alguna vez fueron instrumentos de la industria estatal. La dictadura cubana, tras monopolizar la educación y la cultura, abandona a su suerte a estos talentos una vez que emigran, sin ofrecer estructuras de reinserción ni apoyo consular real, convirtiendo el sueño americano en una travesía de supervivencia para muchos.

Además, la política de control informativo de la dictadura cubana obligó a comunicadores como Zaldívar a buscar espacios de libertad fuera de las fronteras nacionales. Tras salir de Cuba, el locutor transitó por México y Houston, hasta fijar su residencia en Miami en 2014. Este periplo migratorio es compartido por cientos de miles de cubanos que huyen de la falta de libertades fundamentales. Sin embargo, el choque cultural, la precariedad inicial y la pérdida de estatus social pueden desencadenar cuadros de depresión severa que, sin atención adecuada, derivan en el consumo de drogas y en la situación de exclusión que hoy vive el comunicador en las calles de Florida.

Implicaciones y consecuencias a futuro

La reaparición de Rolando Zaldívar en el \»boulevard de los sueños rotos\» pone de manifiesto una tragedia dual. Por un lado, la responsabilidad individual en el manejo de sus adicciones y decisiones de vida; por otro, el fracaso de un sistema totalitario que ordeña el talento de sus ciudadanos para luego verlos caer en el olvido del exilio. La comunidad cubana en el exterior se enfrenta al reto de construir redes de contención emocional y psiquiátrica para los recién llegados, ante la indolencia de las autoridades de la isla que solo se enfocan en explotar la remesa y el éxito de los emigrantes cuando conviene a su retórica política.

El futuro para el locutor depende ahora de su capacidad para retomar un tratamiento clínico y estabilizar su entorno. Sin embargo, su caso debe servir como un llamado de atención sobre las cicatrices invisibles que deja el autoritarismo. Mientras la crisis estructural de Cuba continúe expulsando a sus hijos, las calles de Miami y otras ciudades del mundo seguirán recogiendo los pedazos de esos sueños rotos, testimonio silencioso pero elocuente del costo humano de la dictadura.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

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