Las autoridades de la isla han ejecutado cerca de mil inspecciones en la provincia de Guantánamo, resultando en 775 multas y el cierre de una docena de locales comerciales. La medida responde a la campaña oficial contra los \»precios abusivos\», en medio de una profunda crisis económica que obliga a la población a depender del mercado informal y del acceso a divisas extranjeras para subsistir.
Según el diario estatal Venceremos, la intervención gubernamental detectó 782 violaciones durante los operativos de inspección. El ejecutivo cubano aplicó 45 ventas forzosas y suspendió proyectos empresariales por incumplimientos burocráticos, como la ausencia de códigos QR y la falta de frecuencia en los depósitos bancarios. Las sanciones también penalizaron la alteración de precios en productos básicos regulados por la Resolución 225, tales como pollo congelado, picadillo, espaguetis y aceite vegetal.
Las acciones punitivas se extendieron al sector del transporte, donde se impusieron multas a choferes, motoristas y cocheros por cobrar tarifas superiores a las aprobadas en rutas clave como Guantánamo-Santiago de Cuba. Adicionalmente, las autoridades decomisaron productos agrícolas provenientes de Yateras y Manuel Tames, alegando la prevención de la comercialización ilegal. La campaña inspectora también fiscalizó los precios de productos concertados por los Consejos de la Administración Municipal, incluyendo viandas como boniato, plátano, arroz y hortalizas.
Control estatal frente al colapso estructural
Estas inspecciones forman parte de una estrategia recurrente del gobierno cubano para contener la inflación mediante la penalización de lo que califica como \»comportamientos especulativos\». Sin embargo, la situación en Guantánamo es un reflejo del colapso sistémico que atraviesa la isla. La pérdida acelerada de la capacidad adquisitiva del peso cubano y la dolarización forzosa de la economía han empujado a la ciudadanía a depender casi exclusivamente del mercado informal. La apertura de tiendas exclusivas en dólares y la cada vez más limitada operatividad del MLC evidencian una política económica que margina a quienes no tienen acceso a divisas extranjeras.
La ofensiva inspectora en Guantánamo demuestra que la dictadura cubana prefiere criminalizar la supervivencia económica de sus ciudadanos antes que abordar las causas estructurales de la hiperinflación y el desabastecimiento. Mientras la represión comercial se intensifica, la incertidumbre sobre el acceso a bienes esenciales se mantiene, augurando un deterioro mayor en la calidad de vida y un incremento de la presión social en un país donde las opciones para prosperar dentro de la legalidad estatal son prácticamente nulas.