Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Erdwin Fernández reivindica la memoria de Carlos Massola y su denuncia frontal contra la dictadura cubana

Erdwin Fernández reivindica la memoria de Carlos Massola y su denuncia frontal contra la dictadura cubana

El actor cubano Erdwin Fernández ha emitido un enérgico llamado para rescatar del olvido la figura de su colega Carlos Massola, destacando su valentía al denunciar la crisis y la represión en la isla desde una posición pública y sin filtros. Fernández lamentó que la postura crítica de Massola sea frecuentemente omitida en los debates sobre las figuras culturales que desafiaron al régimen de La Habana desde dentro del país.

A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Fernández acompañó sus palabras con fotografías de Massola, subrayando la postura del fallecido intérprete frente al poder. \»Hoy cuando mencionamos a los actores y artistas cubanos que dentro de Cuba (porque el gordo nunca pudo ir y venir) levantan su voz en contra de la Dictadura, muchos lo olvidan u obvian, a veces sin querer\», escribió el actor, quien resides en Estados Unidos desde enero de 2022 tras abandonar la isla.

Fernández describió a Massola como un hombre frontal, alejado de la diplomacia verbal o los eufemismos que muchos intelectuales utilizan para evadir represalias. A diferencia de otros sectores del gremio que optan por la crítica velada o el lenguaje rebuscado para no \»buscarse problemas\», Massola confrontaba directamente a las autoridades de la isla. \»Massola no hacía escritos ‘inteligentes’, suaves o rebuscados para no ‘buscarse’ problemas. Massola era directo y brutal, lo hacía en vivo y en directo sin mediar escrituras\», afirmó.

Esta falta de rodeos, según Fernández, fue la marca distintiva de su amigo, quien pronunciaba sus críticas \»sin pelos en la lengua y con nombre y apellidos\». \»Al pan, pan y a la Dictadura, Dictadores\», solía decir Massola, recordó su colega, enfatizando que esa valentía inquebrantable lo convirtió en \»el más olvidado\» dentro de los círculos que reivindican la disidencia cultural dentro de Cuba. \»Ese era el gordo, un amigo más valiente que muchos que conozco y el más olvidado también\», agregó.

Carlos Massola, fallecido en La Habana el 3 de julio de 2024 a los 62 años, alcanzó reconocimiento popular por su participación en emblemáticas producciones cinematográficas y televisivas como Pata negra, El Benny y Juan de los muertos. Sin embargo, en la última etapa de su vida, su carrera artística quedó en un segundo plano frente a su activismo cívico, denunciando la escasez de alimentos, el colapso de los servicios públicos y exigiendo de manera explícita la liberación de los presos políticos del 11 de julio.

Esta no es la primera ocasión en la que Fernández eleva la memoria de su colega. Tras conocerse el fallecimiento de Massola, el actor publicó un mensaje marcado por la indignación y el dolor, definiéndolo como un hombre \»jodedor, sensible, tronco de amigo, leal\» y un \»excelente ACTOR\». En aquella oportunidad, Fernández dirigió su \»desprecio total\» hacia aquellos que se burlaron del artista o lo insultaron por sus posturas políticas, evidenciando la profunda polarización que existe dentro del propio gremio artístico cubano.

Erdwin Fernández, quien participó en filmes como Bailando con Margot y Roble de Olor, así como en telenovelas de la televisión nacional como Las huérfanas de la Obra Pía y Salir de noche, ha mantenido una línea crítica constante sobre la deteriorada situación política y social de Cuba. Desde el exilio, su voz se ha convertido en un altavoz de las realidades que sufren los artistas y ciudadanos comunes atrapados en la maquinaria estatal, exigiendo que se haga justicia con aquellos que pagaron caro su disidencia.

Represión y censura en el sector cultural

El reclamo de Fernández por no olvidar a Massola pone el foco sobre la histórica política de censura y acoso del gobierno cubano hacia el gremio artístico. Durante décadas, el aparato cultural del Estado ha funcionado como un mecanismo de control ideológico, penalizando con la marginación profesional, la pérdida de empleos o el exilio forzado a aquellos creadores que se atreven a cuestionar el modelo oficial. La dictadura cubana ha entendido siempre el arte no como un espacio de libre expresión, sino como un instrumento de propaganda política.

El estallido social del 11 de julio de 2021 marcó un punto de inflexión en esta dinámica. Artistas que históricamente habían mantenido una postura complaciente se vieron obligados a tomar partido. La respuesta del Estado fue una ola de detenciones, juicios sumarios y represión selectiva contra figuras del mundo de la cultura que apoyaron las protestas o exigieron libertades. Massola, desde La Habana, asumió una postura de alto riesgo, convirtiéndose en un referente incómodo para el ejecutivo cubano al demostrar que la inconformidad también brotaba desde dentro de las instituciones culturales oficiales.

El telón de fondo: crisis estructural y exilio

La valentía de Massola cobró una relevancia aún mayor en medio de la peor crisis económica y social que ha enfrentado la isla en décadas. La inflación galopante, los apagones prolongados, el desabastecimiento de alimentos y medicamentos, y la devaluación del salario real han empujado a cientos de miles de cubanos a la migración masiva. En este escenario de colapso sistémico, las críticas del actor no se limitaban a la política abstracta, sino que documentaban la supervivencia cotidiana de una población asfixiada por las decisiones del régimen de La Habana.

El abandono de la isla por parte de figuras como Erdwin Fernández refleja la desesperación de un sector profesional que no encuentra condiciones para desarrollarse ni para subsistir. El exilio de creadores ha dejado un vacío cultural difícil de llenar, mientras que aquellos que deciden quedarse y alzar la voz, como hizo Massola, enfrentan el aislamiento y el hostigamiento constante por parte de los organismos de seguridad del Estado.

El legado de la inconformidad

La reivindicación de Carlos Massola por parte de sus colegas trasciende el homenaje personal para convertirse en un llamado a la memoria histórica frente a la maquinaria del olvido impulsada por el sistema. \»Por eso Massola, donde quiera que se hable de un ACTOR que desde Cuba levantó su voz y alto, yo te voy a mencionar\», aseguró Fernández, exigiendo que se reconozca \»la valentía y el reconocimiento que se merece… por encima de muchos\».

Mientras la isla continúa sumida en la incertidumbre económica y la represión política, el recuerdo de figuras que decidieron hablar sin miedo adquiere un peso político fundamental. El legado de Massola resuena como un recordatorio de que la libertad de expresión en Cuba sigue siendo una deuda pendiente y de que la dictadura no logrará borrar la valentía de quienes exigieron dignidad desde la trinchera del arte. La comunidad internacional y la diáspora cubana tienen ante sí el reto de preservar estas narrativas, garantizando que la represión no concluya con el silenciamiento definitivo de los críticos.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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