SANTA CLARA, Cuba. — Decenas de cubanos que sufrieron el robo de sus teléfonos móviles se congregaron desde temprano frente al Telepunto de ETECSA en Santa Clara, solo para descubrir que el monopolio estatal de telecomunicaciones no dispone de tarjetas USIM para reponer sus líneas. La escasez prolongada de estos insumos, sumada a la inseguridad ciudadana y a las recientes medidas tarifarias de la empresa, deja a los usuarios sin acceso a servicios vitales como la banca móvil y la comunicación con sus familias.
Las filas en la céntrica calle Marta Abreu reflejan una crisis cotidiana. Entre los presentes se encuentran víctimas de la delincuencia que aprovecha los apagones para asaltar viviendas o arrebatar teléfonos a transeúntes. Un joven profesor relató cómo le sustrajeron su móvil mientras se dirigía a la Escuela Pedagógica, perdiendo no solo su herramienta de trabajo, sino también sus dos líneas telefónicas. La situación se repite en una ciudad donde la falta de electricidad obliga a las personas a estar en las calles, exponiéndose a la inseguridad que el régimen de La Habana no logra contener.
Dentro del establecimiento, la respuesta de las autoridades de la isla es la misma de siempre: \»esta semana tampoco han entrado, ni nuevas, ni de reposición\». Los empleados sugieren a los usuarios que llamen \»de vez en cuando\» para no perder el viaje, evidenciando la ineficiencia burocrática y la falta de planificación del gobierno cubano en materia de telecomunicaciones. Desde 2022, ETECSA ha justificado la escasez de tarjetas SIM alegando que deben ser compradas en el mercado internacional, una excusa que choca con la realidad de una empresa que opera como monopolio impuesto por la dictadura.
Dolarización y tarifazos ahogan al usuario
La crisis de las tarjetas SIM no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia directa de las políticas de dolarización implementadas por el ejecutivo cubano. Mientras se restringe la venta de líneas en moneda nacional, ETECSA mantiene abierta la oferta de adquisición en USD, supuestamente para financiar la infraestructura de telecomunicaciones. Esta brecha discriminatoria se ha profundizado tras el reciente tarifazo que limita a 360 pesos cubanos la recarga mensual para planes de datos. La medida obligó a los usuarios a buscar múltiples líneas para acumular saldo y mantenerse conectados o revender en el mercado informal, disparando una demanda que la empresa es incapaz de satisfacer.
La presidenta ejecutiva de ETECSA, Tania Velázquez Rodríguez, ha reconocido públicamente la incapacidad de la empresa para comercializar líneas adicionales, confirmando el colapso del sistema. Para ciudadanos como Jorge David, quien se quedó sin acceso a Transfermóvil para gestionar trámites básicos, la falta de conectividad representa un aislamiento forzoso. Esta crisis de infraestructura y servicios públicos no solo refleja el deterioro estructural de la isla, sino que también actúa como un mecanismo de control que limita el acceso a la información y agrava el éxodo migratorio ante la imposibilidad de proyectos de vida bajo el actual modelo impuesto por el poder.