El músico X Alfonso y la dirección de la Fábrica de Arte Cubano (FAC) respondieron a las acusaciones de discriminación racial esgrimidas por instituciones oficiales, atribuyendo la negativa de entrada a un joven a un error de seguridad. En un comunicado, el centro cultural denunció una campaña de descrédito impulsada por las autoridades de la isla tras la censura de un homenaje a Celia Cruz.
La polémica estalló tras la denuncia de un joven al que se le impidió el acceso a la FAC bajo el argumento del \»derecho de admisión\». Alfonso, director del recinto, aseguró que el personal de seguridad confundió al afectado con una persona vinculada a robos dentro del local. El artista señaló que se comunicó con el joven para pedirle disculpas por el malentendido, aunque reconoció que \»todo estuvo mal\». El músico calificó de \»surrealista\» la acusación de racismo y defendió que el derecho de admisión solo se aplica para evitar el ingreso de individuos con antecedentes de acoso, faltas de respeto o bajo efectos de sustancias.
En un extenso comunicado, la FAC rechazó \»categóricamente\» las afirmaciones difundidas por el Instituto Cubano de la Música y otras entidades, tachándolas de \»falsas y bochornosas\». La dirección del proyecto cultural sostiene que la ofensiva institucional se intensificó tras su intento de rendir homenaje a Celia Cruz en el centenario de su nacimiento, una iniciativa que fue censurada a última hora por el régimen de La Habana. La FAC se autodefine como un proyecto autónomo que opera en un inmueble estatal y bajo tutela administrativa, pero que se sostiene con recursos propios y privados, lo que la convierte en una \»piedra en el zapato\» para los sectores oficiales que buscan controlar la expresión cultural independiente.
El contexto de la discriminación estatal y la crisis económica
Alfonso aprovechó su intervención para enmarcar la situación dentro de la histórica discriminación que sufren los cubanos por parte del Estado. El artista recordó la \»absurda utilización del derecho de admisión\» que durante años vetó a los nacionales el acceso a hoteles, playas y tiendas reservadas para extranjeros o militares. Además, lanzó una crítica directa a la profunda crisis económica que atraviesa la isla, señalando que la actual realidad \»niega el acceso a lo necesario para sobrevivir porque se vende en una moneda que no ganamos\», en alusión a la dolarización de la economía interna impulsada por el gobierno cubano.
El choque entre la Fábrica de Arte Cubano y el Ministerio de Cultura evidencia la asfixia constante de la dictadura cubana sobre los espacios de creación que escapan al control estatal. Desde 2018, la relación entre los artistas independientes y las instituciones oficiales ha estado marcada por la censura, la falta de diálogo y la persecución. Esta nueva controversia no solo desnuda el agotamiento del modelo cultural impuesto por el poder, sino que refleja cómo el régimen utiliza las disputas internas para desacreditar y someter a las iniciativas que promueven la diversidad y el pensamiento crítico en la isla.