Tres jóvenes balonmanistas cubanos que abandonaron la selección nacional durante una gira en Francia han sido oficialmente fichados por el Club Balonmano Pedro Alonso Niño de Moguer, en Huelva, España. Los deportistas, quienes huyeron de la concentración del equipo nacional en noviembre de 2024, podrán competir en la temporada 2025-2026 de la Primera Nacional, marcando un nuevo capítulo en la constante fuga de talentos deportivos desde la isla.
Los jugadores Diosel Rondón (21 años, Granma), Daril Lois González (22 años, La Habana) y Jorge Félix Prent (23 años, Matanzas) dejaron atrás la concentración de la selección cubana mientras se preparaban en territorio francés para el Mundial de Croacia 2025. Tras meses de gestiones administrativas para regularizar su estatus migratorio en Europa, el club andaluz confirmó que los atletas ya están \»habilitados como miembros de pleno derecho\» para competir oficialmente. Su debut está previsto para el 14 de septiembre frente al Proin Sevilla.
En un comunicado difundido por la entidad española, esta expresó su gratitud a la Federación Internacional de Balonmano (IHF), la Real Federación Española (RFEBM) y, de manera notable, a la Federación Cubana. Este gesto representa un giro inusual en la política deportiva del régimen de La Habana, que tradicionalmente ha obstaculizado la transferencia y el desarrollo profesional de sus atletas en el exterior como forma de control. Sin embargo, la permisividad en este caso no oculta la realidad de un sistema deportivo nacional en franco deterioro.
El colapso del sistema deportivo y la fuga de talentos
El fichaje de estos tres atletas es un episodio más de la profunda crisis estructural que atraviesa Cuba, donde el abandono de las infraestructuras deportivas, la escasez de recursos y la falta de incentivos económicos han provocado un éxodo masivo de deportistas. Las autoridades de la isla han perdido el control sobre sus figuras más prometedoras, quienes ven en la deserción durante giras internacionales la única vía viable para escapar de las condiciones precarias y la falta de libertades que imperan en el país. Lo que alguna vez fue un orgullo nacional sostenido por el Estado, hoy es un reflejo del fracaso de las políticas gubernamentales.
Para Rondón, Lois González y Prent, este contrato representa la oportunidad de competir en un entorno de alto rendimiento, algo inalcanzable bajo el actual sistema deportivo cubano. Mientras tanto, la dictadura cubana continúa perdiendo a sus jóvenes talentos ante la evidencia de que el modelo impuesto no ofrece perspectivas de progreso. La fuga constante de atletas no solo vacía a las selecciones nacionales, sino que envía un mensaje claro a la comunidad internacional sobre la urgencia de un cambio estructural que permita a los ciudadanos desarrollarse sin tener que exiliarse.