El subsecretario interino de Estado de EE.UU. para Asistencia Exterior, Jeremy Lewin, arremetió contra la dictadura cubana al acusarla de mantener una economía basada en la escasez y desviar los fondos estatales hacia la represión y empresas militares, en respuesta a un reportaje que evidencia el colapso de la libreta de abastecimiento en la isla.
Las declaraciones del funcionario estadounidense se produjeron tras la publicación de un informe de The Associated Press (AP) que documenta el deterioro de las bodegas estatales. A través de su cuenta en la red social X, Lewin calificó el sistema comunista como una \»mentira cruel\» y responsabilizó a las élites del régimen de La Habana por décadas de corrupción y mala gestión. El diplomático subrayó que los escasos recursos disponibles no se destinan al bienestar ciudadano, sino a la maquinaria de represión interna y a negocios turísticos gestionados por la corporación militar GAESA, cuyas utilidades nutren cuentas en el extranjero de los altos mandos.
El reportaje que motivó la reacción del Departamento de Estado retrata la realidad en una bodega del centro de La Habana, donde los estantes permanecen desolados para atender a unos 5.000 clientes. José Luis Amate López, trabajador del establecimiento, confirmó a la agencia internacional que la libreta, instaurada en los años 60, ya no garantiza la subsistencia. En el mes de abril, los productos asignados se limitaban a arroz, azúcar y garbanzos partidos, desapareciendo beneficios que antes incluían leche, pescado o suplementos para cumpleaños de quince y personas de la tercera edad.
Una crisis que supera al Período Especial
Los testimonios recogidos en la isla reflejan una desesperanza generalizada, con ciudadanos que aseguran que la situación actual supera en dureza a la crisis de los años noventa. Ana Enamorado, una habanera de 68 años, relató que con un ingreso total de 8.000 pesos cubanos entre salario y pensión, le resulta imposible acceder a las mipymes y debe limitarse a una sola comida al día. Este escenario de desabastecimiento ocurre en medio de una economía estrangulada por la inflación, los apagones constantes, la escasez de combustible y una forzada dolarización que margina a la mayoría de la población.
Expertos como William LeoGrande, profesor de la American University, señalan que la incapacidad para sostener el subsidio responde a la bancarrota del ejecutivo cubano, que carece de liquidez para mantener el sistema. No obstante, la inacción para resolver la crisis estructural y la priorización del aparato represivo han provocado un éxodo sin precedentes. Lewin recordó que más de un millón de cubanos han emigrado a Estados Unidos en los últimos años, evidenciando que el fracaso del modelo impuesto por la dictadura no solo empobrece a quienes se quedan, sino que está vaciando al país.