Jueves, 23 de julio de 2026
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Díaz-Canel pronuncia discurso sobre soberanía alimentaria en la FAO mientras Cuba padece crisis de hambre

El régimen de La Habana participó en el Foro Mundial de la Alimentación 2025 en Roma, donde defendió su gestión agrícola y volvió a culpar al embargo de Estados Unidos por la escasez. Sin embargo, datos recientes evidencian que la mayoría de la población cubana vive en márgenes de supervivencia alimentaria debido a las políticas internas y al colapso productivo impulsado por el gobierno.

Desde la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el mandatario cubano intervino en el marco del 80 aniversario de la institución para hablar sobre la erradicación del hambre y el desarrollo rural sostenible. En su alocución, aseguró que Cuba mantiene \»objetivos comunes\» con la organización y agradeció la asistencia técnica brindada durante décadas. El discurso se produjo ante un foro internacional que aplaudió su participación, a pesar de que la isla atraviesa una de las peores crisis de desabastecimiento de su historia reciente.

El contraste entre la retórica oficial y la realidad nacional es evidente. Mientras las autoridades de la isla exponen sobre transformación agroalimentaria, un informe de 2024 elaborado por Food Monitor Program revela que el 42 % de los hogares cubanos destina la totalidad de sus ingresos a la alimentación. Además, uno de cada cuatro cubanos se ve obligado a omitir la cena por falta de recursos, y siete de cada diez personas admiten prescindir de al menos una comida diaria. La inseguridad alimentaria afecta ya al 80 % de las familias, que subsisten en los márgenes de la pobreza.

El colapso del sector agropecuario y la responsabilidad estatal

La situación responde a una crisis estructural gestionada por el gobierno cubano. El ejecutivo destina apenas un 3 % de su presupuesto estatal al sector agropecuario, lo que ha provocado una caída drástica en la producción interna. Actualmente, el país depende en más de un 80 % de las importaciones para cubrir necesidades básicas como arroz, leche y aceite. Los rígidos controles estatales sobre la economía y la agricultura desincentivan la producción privada, asfixiando cualquier iniciativa independiente y empujando a la población a depender de las remesas y la economía informal para sobrevivir.

En su intervención, el representante de la dictadura cubana recayó en la habitual retórica culpando al embargo de Estados Unidos por el hambre en la isla, acusándolo de apostar \»a la rendición de nuestro pueblo por hambre y necesidades\». Esta narrativa omite que la escasez en Cuba es producto de un modelo económico ineficiente y autoritario que ha fracasado en garantizar la producción nacional sostenible. Las medidas estadounidenses no prohíben la importación de alimentos ni la recepción de donaciones humanitarias; de hecho, el país norteamericano ha sido uno de los principales proveedores agrícolas de la isla en las últimas dos décadas.

La complacencia de organismos internacionales como la FAO al ofrecer una plataforma a un régimen que no garantiza la seguridad alimentaria de su población plantea serias interrogantes sobre la efectividad y la coherencia de los foros multilaterales. Mientras tanto, los cubanos continúan enfrentando el deterioro acelerado de sus condiciones de vida, la inflación galopante y el colapso de los servicios básicos. La cúpula del poder en La Habana mantiene su discurso en el exterior, pero en el interior de la isla, la urgencia de encontrar alimento diario se ha convertido en la principal preocupación de una ciudadanía que ve cada vez más lejana la promesa de un \»mundo libre de hambre\».

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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