Miércoles, 22 de julio de 2026
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EE.UU. incauta un segundo buque petrolero vinculado al esquema de financiamiento entre Venezuela y Cuba

Estados Unidos interceptó un segundo buque petrolero en aguas internacionales frente a las costas de Venezuela, intensificando la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro y sus aliados. La operación, liderada por la Guardia Costera estadounidense, sigue a la reciente orden del presidente Donald Trump de imponer un bloqueo total a los petroleros sancionados que operen con el país sudamericano, cortando de paso una vital fuente de ingresos para el régimen de La Habana.

El nuevo decomiso trasciende apenas semanas después de la incautación del buque Skipper, el cual se dirigía a Cuba con un cargamento de crudo. Según investigaciones de medios internacionales y documentos de la petrolera estatal PDVSA, la empresa cubana Cubametales esperaba recibir el combustible para revenderlo a intermediarios asiáticos. Esta dinámica revela cómo el gobierno cubano utiliza el petróleo venezolano no para abastecer su menguante mercado interno, sino como una herramienta de reventa para obtener divisas en el mercado negro internacional.

Cubametales, sancionada por el Departamento del Tesoro de EE.UU. desde 2019, opera como el engranaje central en este esquema de evasión de sanciones. A través de este mecanismo, el régimen de La Habana recibe crudo a cambio de apoyo político y de inteligencia a Maduro. Sin embargo, informaciones periodísticas indican que solo una fracción del combustible llega a la Isla; la mayor parte es redirigida a China, inyectando dólares frescos a las arcas de la dictadura cubana frente a la profunda crisis económica que sufre el país.

Documentos internos de PDVSA revelan que Cubametales ha asegurado contratos para comprar alrededor de 65.000 barriles diarios de petróleo venezolano para el próximo año. Este volumen representa un aumento del 29% respecto al año anterior y es siete veces superior al registrado en 2023. El flujo de estas operaciones ha sido gestionado en gran medida por el empresario panameño Ramón Carretero, recientemente sancionado por Washington por sus vínculos comerciales con el entorno de Maduro y por facilitar el envío de hidrocarburos a la isla.

Impacto en la crisis estructural cubana

El desmantelamiento de esta red de contrabando energético golpea directamente a las finanzas del ejecutivo cubano, que depende cada vez más de estos esquemas opacos para subsistir. Mientras las autoridades de la isla acumulan divisas mediante la reventa de crudo, la población enfrenta un colapso sistémico caracterizado por apagones prolongados, desabastecimiento de combustible, inflación galopante y un éxodo migratorio sin precedentes. La desconexión entre la captación de recursos externos y el bienestar ciudadano evidencia, una vez más, las prioridades de la dictadura cubana frente a la emergencia nacional.

Consecuencias geopolíticas y futuras

La interceptación de estos buques envía una señal contundente a la red de países sancionados que incluye a Venezuela, Cuba, Irán y Rusia. Para la ciudadanía cubana, el endurecimiento de las medidas estadounidenses podría traducirse en una mayor escasez de recursos por parte del Estado, lo que históricamente ha derivado en recortes a los ya precarios servicios públicos. La comunidad internacional observa cómo la presión sobre el chavismo se convierte simultáneamente en un estrangulamiento financiero para La Habana, limitando su capacidad de maniobra en un escenario de creciente aislamiento diplomático y deterioro social.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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