Frente al colapso del transporte público derivado de la crisis energética, las autoridades de la isla pondrán en circulación cinco ómnibus propulsados por biometano en el municipio matancero de Martí. La iniciativa, financiada con fondos internacionales, busca presentar como desarrollo sostenible la imposibilidad del gobierno cubano de garantizar el suministro de diésel para los más de 22.000 habitantes de la localidad.
El ejecutivo cubano ha informado que las unidades, de la marca china Yutong, forman parte del proyecto Acción Global para el Cambio Climático, el cual cuenta con un presupuesto de 33 millones de pesos, incluyendo cinco millones de euros aportados por la Unión Europea. Según declaraciones del intendente municipal, Geovanny Castanedo Larena, los autobuses conectarán los consejos populares con hospitales de referencia en Colón, Cárdenas y Matanzas, intentando paliar la parálisis del transporte en la zona.
La tecnología para estos vehículos proviene de la refinación de biogás generado en unidades porcinas del territorio mediante biodigestores de membrana. Sobeida María Reyes Martínez, coordinadora del proyecto, detalló que el sistema incluye una planta de procesamiento en fase de montaje y 14 kilómetros de gasoducto soterrado. Si bien la Unión Europea y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) financian e implementan la obra, la dirección recae en el Ministerio de Economía y Planificación de Cuba.
Una \»solución sostenible\» para una crisis sistémica
El lanzamiento de estos ómnibus de biogás expone con claridad la magnitud del desabastecimiento energético que asfixia a la isla. Mientras el régimen de La Habana presenta la medida como un \»modelo de desarrollo sostenible carbón neutro\», la realidad es que la apuesta por el biometano surge de la incapacidad estatal para garantizar la importación y distribución de combustibles convencionales. Esta carencia ha provocado el colapso de la movilidad, profundizando el aislamiento de comunidades enteras y complicando el acceso a servicios básicos, en medio de una economía sumida en la inflación y el éxodo masivo.
Como parte de la iniciativa, el gobierno cubano también se ha comprometido a asfaltar más de 13 kilómetros de las vías principales del territorio matancero, una promesa que queda a la espera ante el historial de incumplimiento estatal en infraestructura. Para los habitantes de Martí, este proyecto internacional representa un respiro aislado, pero no soluciona la raíz del problema. La dependencia de la cooperación internacional para mantener operativos cinco autobuses es un reflejo del fracaso del modelo impuesto por la dictadura cubana para garantizar los derechos básicos de su ciudadanía.